Claro que toda persona tiene el derecho y puede enojarse. Pero ¿Qué se gana con el enojo? ¿Acaso el enojo ha producido un resultado positivo en alguien? De qué sirve la alteración si esta solo crea problemas, empeora o desgasta las relaciones personales y además no deja nada bueno.

Uno de los errores más comunes es creer que el enfado es un sentimiento y una emoción. El enojo es un estado de ánimo que hace que la persona pierda el control de sus sentimientos por lo que no puede ser un sentimiento como tal, mas posiblemente es la ausencia de estos últimos.. De hecho una persona molesta cree que tiene licencia para ofender, lastimar o decir todo lo que su ronco pecho sienta simplemente porque está se ha enojado.

El enojo corroe y transforma a la persona en un demonio capaz de arrasar con cualquier persona o relación por más querida o valiosa que sea.

Una persona enfurecida, le interesa poco lo que dice, a quien lastima y cómo se comporta. De hecho, cuando la irritación se apodera del alma, difícilmente la persona recuerda quienes son los seres que quiere o que le son importantes, tampoco escucha razones, por supuesto que el enojo hace perder el estilo, la educación y sobre todo el sentido común.

La cólera inhibe las emociones; confunde a la cabeza llenándola de pensamientos negativos y destructivos, hace que el corazón arda y llena la boca con palabras fuertes e hirientes.

Este estado de ánimo, depende de las expectativas y de la percepción personal de aquel que esta eligiendo sentir enojo. La persona indignada, busca culpables, se convierte en una manera de actuar crea una predisposición que se convierte en un hábito y una costumbre. El enojo es una condición que nadie puede imponer es totalmente ya que es una acción personal.

Ricardo fue recibido con gritos y ofensas mesclados con el enojo habitual y despectivo de su padre Tomas. Lo triste de esta escena fue que Ricardo llego tarde a casa de su papá por haber ido a recoger comida casera especialmente mandada hacer para él, además había pasado a la tienda a comprar algunos pendientes que también le había pedido su padre, todo esto lo hizo inmediatamente después de haber salido de su trabajo y de haber terminado más rápido sus pendientes para poder atender a su querido padre.

Ricardo, es un buen hijo, siempre está al pendiente de su padre y todo lo que hace por él es por gusto y devoción.

La historia es distinta para Tomas, ya que cuándo se enoja, no piensa, no ve los esfuerzos y no entiende de razones. Cuando Tomas se enoja, comienza a justificar sus pensamientos destructivos, dándoles tanta fuerza que es imposible hablar con él, ya no recapacita, no sede y no escucha.

Tomas le grito a su hijo, lo lastimo y además se quedo sin comer ya que su enojo le hizo creer que el tenia la razón.

La receta
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Registrando el enojo

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Ingredientes

  • 2 tazas de valor; aceptación de sus sentimientos
  • 1 racimo de sensibilidad; comprensión y tolerancia hacia los demás
  • 2 cucharadas de gratitud; reconocimiento y agradecimiento por lo que recibe
  • 1 sobre de control; sensatez y sentido común de las acciones propias
  • 2 cucharadas de perspectiva; establecer prioridades y reconocer la realidad
  • 1 manojo de acciones continuas; práctica, hábitos que ayudan a mantener la calma

Recomendación del chef

Hay que aprender a controlar el enojo que solo destruye las posibilidades de tener buenas relaciones y además lastima a la gente querida.

Modo de preparación

  • El enojo se puede aprender a controlar. Cada uno tiene la opción de dejar que el enojo se apodere, convirtiéndose en una persona agresiva, desagradable y arrogante o bien puede controlar sus pensamientos y actuar con sensatez y cordura para vivir en paz y armonía.
  • El enojo no deja nada positivo, por mejor justificación que se tenga, Utilizar excusas para actuar con enojo, es comportarse en una forma irresponsable que invita a la victima a sufrir. No hay razón suficientemente válida para lastimar a las personas que nos aprecian y necesitan.
  • Recapacitar, madurar y buscar soluciones a los problemas mejora la calidad de vida. Encontrar alternativas más positivas de expresar la frustración o el dolor, reconocer y aceptar los sentimientos personales ayuda a tomar responsabilidad y conciencia de lo que se dice y piensa.