Cristo nuestro Abogado

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    Abogado es un término que proviene del latín y deriva de la palabra advocatus, que significa  llamado en auxilio (auxilium vocatus) . Un abogado  es por lo tanto aquella persona que ejerce profesionalmente la defensa judicial de las partes en un juicio. Su principal misión es defender la justicia, evitar los conflictos y buscar la conciliación.

    La palabra revela al Señor como nuestro abogado  en 1 Juan 2:1 

    Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, ABOGADO tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

    Cuanto aprecio que Dios es nuestro amparo y fortaleza,
    nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, tal como se menciona  en el salmo 46:1-3

    Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,
    Y se traspasen los montes al corazón del mar;

    Aunque bramen y se turben sus aguas,
    Y tiemblen los montes a causa de su braveza.

    La función principal de un abogado es la de interceder  y no se trata únicamente de presentar una necesidad ante Dios o de simplemente rezar por alguien, mucho menos con vanas repeticiones.  Interceder es una actitud arriesgada y comprometida.  Etimológicamente significa ponerse entre las dos partes del conflicto permaneciendo firme, sin moverse, sin huir, tratando de poner la mano sobre el hombro de ambas partes. Su significado en hebreo es atacar o asaltar con peticiones.

    En la historia bíblica de Job, vemos que  en su desesperación  el clama por alguien que interceda en el conflicto que tenía con Dios.

    Job  9:33

    No hay entre nosotros árbitro
    Que ponga su mano sobre nosotros dos.

    Ciertamente  Job necesitaba de alguien  que se pusiera en medio y que entrara en el corazón de la situación, necesitaba de alguien que extendiera  sus brazos a derecha e izquierda para unir y pacificar.

    Sabemos que Job podía haber clamado a Cristo, pero no le conocía y en su desesperación se lamenta porque no existía  tal árbitro.

    Alegrémonos y gocémonos porque en la era neo testamentaria,  si tenemos acceso a este recurso, podemos llamar  a nuestro árbitro, invocar a  Aquel  que desesperadamente buscaba Job, al Señor Jesucristo,  a nuestro Príncipe de Paz, al único apto para interceder delante del Padre,  Aquel que puede compadecerse de  todas nuestras tribulaciones y angustias, Aquel que se ha sentado a la diestra de Dios.

    1 Pedro 3:22 quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.

    Que los ojos de nuestro entendimiento sean alumbrados para poder ver la revelación de que el Señor Jesucristo es el Amado,  a quien Dios levanto de entre los muertos y  lo puso  sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero

    Que maravilloso es saber que nuestro caso, está en manos de la máxima autoridad universal  y que hoy tenemos un abogado  que vive para siempre para interceder por nosotros  y por todos aquellos que se acercan a Dios.

     

     

     

     

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