“La sabiduría era necedad” La historiadora que culpa al cristianismo de romper estatuas, perseguir filósofos y hasta quemar libros

“La sabiduría era necedad” La historiadora que culpa al cristianismo de romper estatuas, perseguir filósofos y hasta quemar libros

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Catherine Nixey tiene 37 años y es historiadora de la cultura clásica grecolatina. Nació en Gales, vive en Londres, y dice que no tiene creencias religiosas “aunque mi madre fue monja, y monje mi padre”. Pero tuvo que saber.

De hecho, la historia que Nixey desentierra demuestra que el fanatismo es una fuerza muy poderosa. Puede arrasar un mundo de mil años y sobre su ruina fundar otros dos mil años. Su libro La edad de la penumbra. Cómo el cristianismo destruyó el mundo clásico (que publicó la editorial Taurus en España) exhuma episodios que no me explicaron en clase, hechos sepultados por restos de templos derruidos y cascotes de estatuas mutiladas. En su libro, por ejemplo, la historiadora cuenta que en el friso del Partenón que está en el British Museum de Londres “la mayoría de los dioses están decapitados, casi sin duda por obra de los cristianos”. Y que “en Atenas, una estatua de Afrodita de tamaño sobrenatural se encuentra desfigurada por una burda cruz tallada en la frente”. En Alemania, dice, se despedazó una estatua de Minerva y en Palmira, Siria, decapitaron una Atenea que fue reconstruida y luego vuelta a destruir por el Estado Islámico, en 2015.

Dioses decapitados. En el friso del Partenón del British Museum.

Dioses decapitados. En el friso del Partenón del British Museum.

Leer este ensayo amenísimo de vívidos episodios y conversar con su autora me hace pensar en un dilema: ser tolerante te deja siempre a los pies de los caballos del intolerante, del convencido de poseer toda la verdad… y en que hay bienes que no tienen remedio ni males que duren tres mil años.

-¿Por qué Europa es cristiana?

-Porque los cristianos destruyeron la cultura pagana.

-¿Destruyeron?

-Demolieron templos paganos, derribaron estatuas de dioses, mutilaron relieves, arrancaron frescos y mosaicos, quemaron bibliotecas, talaron arboledas sagradas, rasparon pergaminos con textos grecolatinos… para escribir oraciones.

-¿Cuándo hicieron todo eso?

-Desde que el emperador Constantino, en el año 312 d.C., se cristianizó.

-¿Se convirtió porque crecían los cristianos en su imperio?

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-Apenas el 10 por ciento de la población era cristiana. Se convirtió por superstición… o empirismo.

-¿Cómo fue eso?

-Antes de la batalla de Ponte Milvio tuvo la visión de un crismón –monograma de Cristo–, mandó pintarlo en los escudos de sus soldados… ¡y ganó esa batalla!

-Alguna otra ventaja tendría el cristianismo sobre el paganismo…

-Si trabajabas como soldado o funcionario y eras cristiano… te daban franco los domingos.

Como antes. Este era el Arco de Triunfo de Palmira de unos 2.000 años de antigüedad detonado por el Estado Islámico en 2015.

Como antes. Este era el Arco de Triunfo de Palmira de unos 2.000 años de antigüedad detonado por el Estado Islámico en 2015.

-Sí, no es poca ventaja…

-Y el cristianismo era simple, no exigía sacrificios de animales a dioses, rituales… Bastaba con tener fe.

-¿En qué?

-En Dios. Garantizaba el Paraíso eterno.

-Pero el Olimpo grecolatino era más ­entretenido…

-Era demencial, erróneo y pecaminoso… para los cristianos. ¡Y procedieron a destruirlo!

-¿Tanto les molestaba?

-El Dios cristiano exigía exclusividad. Y tolerar a otros dioses equivalía a permitir el mal.

Catherine Nixey. La historiadora se mete a fondo con la antigüedad. /La Vanguardia

Catherine Nixey. La historiadora se mete a fondo con la antigüedad. /La Vanguardia

-Eso se llama… intolerancia.

-Ser intolerante era ser virtuoso. Forzar a otro a salvarse era bueno. Y era bueno destruir todos los ídolos.

-Eso suena muy judaico…

-Sí, quizá los inspiró el Avodah Zarah, tratado judío sobre cómo profanar una estatua y neutralizar a su demonio.

-¿Demonio?

-Toda estatua o imagen tenía poder real, contenía un demonio activo. ¡Lo creían todos!

-¿Y cómo lo desactivaban los cristianos?

-Picaban rostros y manos de frisos, como en el templo de Isis en Filé (Egipto) o en el Partenón. Picaban los ojos de los bustos de deidades, esculpían cruces en sus frentes. Mutilaban estatuas de diosas y dioses y las derribaban, y las pulverizaban.

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-¿Como los yihadistas hacen hoy?

-Los yihadistas destruyeron en el año 2015 en Palmira (Siria) una estatua de Atenea… que estaba reconstruida: ¡la habían destruido ya los cristianos en el año 385 d.C.!

-Pobre Atenea…

-Y pobre Serapis: su templo en Alejandría, el más hermoso del mundo clásico, con diecinueve salas de biblioteca… fue demolido por el obispo Teófilo y sus fieles cristianos en el año 392 d.C. Y miles de libros ardieron…

-¿Qué contenían aquellos libros?

-Saberes de todos los filósofos que ya eran clásicos. Los sabios que nos han llegado, desde Aristóteles, Platón, Arquímedes o Demócrito hasta Séneca o Cicerón, ¡son sólo el 1% de la literatura y la filosofía grecolatinas!

-¿Qué temían los cristianos de ellos?

-La sabiduría era necedad. ¿Para qué saber si eso no salva el alma? ¡Con creer basta! Conocer entorpece tu salvación. Eso pensaban.

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-Los padres de la Iglesia eran cultos…

-Trocaron la filosofía por la teología. Filósofos helenos como Celso o Porfirio les preguntaban: “¿Por qué vuestro Dios ha esperado tantos siglos en enviar a Jesucristo para salvarnos?”. Y los teólogos cristianos respondían en bucle: Dios sabrá.

-¿Qué pasó con la vieja filosofía griega?

-A principios del siglo IV, los cristianos habían asesinado a Hipatia en Alejandría, Damascio había huido…

-¿Damascio?

-Hijo de mercaderes de Damasco, filósofo neoplatónico en Alejandría, huyó a Atenas, reflotó la Academia de Platón… hasta que un día no pudo más: fue el último filósofo.

Vista de un mosaico griego del s.VI d.C. que conmemora la construcción de un edificio público bizantino por parte del emperador Justiniano, expuesta en el Museo de Israel, en Jerusalén, el  9 de octubre de 2018. /EFE

Vista de un mosaico griego del s.VI d.C. que conmemora la construcción de un edificio público bizantino por parte del emperador Justiniano, expuesta en el Museo de Israel, en Jerusalén, el 9 de octubre de 2018. /EFE

-¿Por qué no pudo más?

-El emperador Justiniano ordenó ejecutar al que adorase estatuas o hiciese sacrificios. Y prohibió enseñar filosofía. Era el 529 d.C.

-Qué barbaridad, eso no pasaría hoy…

-Acosados, Damascio y los suyos se largaron de Atenas tres años después. ¡Fin de mil años de filosofía ateniense, desde Sócrates!

-¿Adónde fue Damascio?

-A Persia, creyendo que su rey era filósofo. Y era otro bruto. De vuelta, perdemos su pista.

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-Quizá los cristianos devolvían el mal trato de Nerón y de otros paganos…

-La persecución romana contra cristianos fue episódica, apenas trece años en tres siglos. Muchos cristianos sí buscaban complacidos el martirio: garantizaba el Paraíso.

-Después de Damascio, ¿qué mundo se impuso?

-Antes: todo era válido por igual y todo era discutible por igual. Después: sólo un dogma será válido y el resto será indiscutible error.

-Un fanatismo ya superado, digo yo.

-Hemos rescatado a los filósofos grecolatinos desde el Renacimiento, sí. Aunque, a veces, para verlos sólo como precursores de Cristo.

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