La Ley de la Atracción y Dios

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La Ley de la Atracción y Dios
Últimamente hemos escuchado mucho acerca de la Ley de la Atracción que básicamente consiste en visualizar cosas buenas para tu vida para atraerlas, pero este principio no es nuevo sino que es un principio previamente establecido en la Biblia.
Filipenses 4:8 “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad.”
Este maravilloso versículo indica que nuestra manera de pensar debe estar enfocada siempre en las cosas positivas del Universo. Sin embargo, no todos lo han podido ver porque a la palabra es necesario comprenderla con los ojos de nuestro corazón y de esta manera recibir la verdad en nuestro espíritu. En Efesios 1:17 vemos que necesitamos un espíritu de sabiduría y revelación y en 1:18 que los ojos de nuestro corazón necesitan ser alumbrados.
Entonces, el entendimiento espiritual no se ubica en nuestra mente sino en nuestro corazón. El problema de nuestro entendimiento radica entonces en el corazón, cumpliéndose la profecía de Isaías que dice: “De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos han oído pesadamente, y han cerrado sus ojos, no sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y Yo los sane.”
Un corazón engrosado es un corazón crecido, aumentado, lleno de muchas cosas, de asuntos, de deseos, de anhelos, de conocimiento, de orgullo, de vanidades, de soberbia no necesariamente cosas malas sino también de cosas buenas, en pocas palabras un corazón saturado por completo y por ende engrosado.
¿Cómo resuelve Dios el problema del corazón? La respuesta está en Ezequiel 36:26 que dice “además os daré corazón nuevo y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y pondré dentro de vosotros mi Espíritu”.
Es con tal corazón y espíritu nuevos que somos iluminados para poder entender y conocer la verdad oculta en la Palabra, descubriendo en Efesios 1:19 que Dios desea que sepamos cual es la supereminente grandeza de Su poder con el cual El creó todas las cosas pero al mismo tiempo Su deseo es que nosotros participemos de este poder y es por esta razón que la Ley de la Atracción funciona.
Ro 4:17 dice que hay poder en nuestras palabras, hay poder en nuestra boca para proclamar y decretar, en la boca está el poder de la bendición y de la maldición, de la vida y de la muerte.
Hay poder en lo que decimos y decimos lo que pensamos. En nuestra boca hay poder para atraer, para liberar, para sanar, para cancelar, para atar, para desatar, para bendecir.
Es un poder que sobrepasa todo lo que usted pueda imaginar porque Dios está con usted.
Recibiremos cualquier cosa que digamos, si lo decimos creyendo.
Palabra de conclusión
La ley de la atracción es el principio básico de la creación del Universo, todas las cosas fueron creadas por el poder de la Palabra; Dios dijo: Haya luz y hubo luz.
Nosotros como hijos de Dios con un espíritu regenerado somos ahora la nueva creación con la imagen y semejanza del Dios Triuno en nuestro ser. Recordemos que en el principio Dios le dio la autoridad al hombre de señorear la tierra, somos coherederos universales juntamente con Cristo y participamos de todo lo que El es.
Por lo tanto TODO lo que pidamos al Padre en Su nombre lo hará, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Jn 14:3.