Donald Trump decidió revisar su política inmigratoria en materia de niños que ingresan ilegalmente a los Estados Unidos. A partir de ahora, no se los separará de sus padres, tal como había quedado estipulado el pasado 7 de mayo. Este miércoles firmó una Orden Ejecutiva por la cual se deroga la medida original.

El mandatario había condicionado su cambio a que los demócratas accedieran a financiar el muro fronterizo con México, pero no hizo falta ese gesto. “Queremos mantener las familias unidas, es muy importante. Firmaré algo pronto que va a lograr eso y que la gente en esta sala quiere que se haga”, dijo horas antes.

Ahora, los niños no serán separados de sus padres y las familias permanecerán juntas en centros de detención de inmigrantes por un lapso de tiempo. Para los republicanos, pesó la cercanía de la campaña electoral: el 6 de noviembre serán las elecciones de medio término, en las que se renovará un tercio del Senado y el total de la cámara de Representantes. Esa política contra los menores podría tener un impacto electoral negativo para los conservadores.

Desde que la Casa Blanca dio luz verde a la política que ahora abandona, fueron separados de sus familias niños lactantes menores de un año, en un caso, con síndrome de Down. Las imágenes de chicos encerrados en jaulas dieron la vuelta al mundo y generaron la condena internacional, con el Papa Francisco a la cabeza.

Una encuesta muestra un 67 por ciento de rechazo entre los norteamericanos, mientras que un 28 por ciento mostró su apoyo. Entre los votantes republicanos, la aceptación llega al 58 por ciento, con el 34 de rechazo, y sólo un grupo de apoyo a Trump que acompaña en bloque la iniciativa derogada: los cristianos evangélicos

Ayer se había anunciado la creación de tres orfelinatos donde internar a los chicos hasta que se decida su futuro. Fue la gota que colmó la paciencia de la opinión pública, en un país sin orfanatos desde hace cuarenta años. Las dependencias del gobierno federal fueron cerradas a fines de los años 70 por los daños psicológicos que causaban a los internos.

Hasta hace dos semanas, había 2342 chicos separados de sus padres, sin plazos estimados sobre un reencuentro. Antes de Trump, el único antecedente en la historia norteamericana es la política de separación de chicos de comunidades indígenas, que se aplicó hasta los 70, y que incluyó abusos sexuales.

La prensa norteamericana no es ajena en sus críticas y dejó una imagen impactante. La periodista de la NBC, Rachel Maddow, rompió a llorar al leer sobre traslados de chicos lejos de sus padres en Texas