La Iglesia asume riesgo en liderar reconciliación en conflicto en República Centroafricana

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El Obispo de Bossangoa, Mons. Nestor-Désiré Nongo-Aziagbia, afirmó que en medio del grave conflicto en República Centroafricana, “la Iglesia está en primera línea promulgando la reconciliación”, asumiendo todos los riesgos que esta misión implica.

En una reciente entrevista concedida a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), Mons. Nongo-Aziagbia afirmó que los ciudadanos sufren por la falta de seguridad, ya que “entre el 70 y el 80% del país está en manos de los grupos rebeldes armados”.

Indicó que esta situación hace que la mayor parte del país escape del control del Estado, porque hay más de 15 grupos armados (como los Seleka, Revolución y Justicia y los Anti-balaka) que “aprovechan de la crisis para enriquecerse”, buscando apoderarse del oro, los diamantes y los rebaños.

Afirmó desde que empezó el conflicto el año 2012, la Conferencia Episcopal “se ha manifestado contra la interpretación” de que se trata de un problema entre musulmanes y cristianos.

Aclaró que “se trata de un conflicto político, económico y geoestratégico” donde atacar en nombre de la religión “no es más que un pretexto”.

En ese sentido, el Prelado comentó a ACN que “la Iglesia está en primera línea promulgando la reconciliación, y la mayoría de los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas están involucrados en este proceso”.

“Acogemos a los desplazados y a los necesitados independientemente de su religión. Organizamos sesiones de perdón y reconciliación con el fin de vivir en armonía y desde el respeto al prójimo”, explicó.

“Hemos organizado una plataforma interreligiosa en la que trabajan juntos católicos, protestantes y musulmanes con el fin de aportar una respuesta conjunta”, prosiguió.

Respecto al trabajo en su diócesis, el Prelado señaló que “mi prioridad es reconstruir la Iglesia y convertir a los creyentes en auténticos testigos de Cristo para sus hermanos y hermanas. Tenemos 14 parroquias y un convento, y todos estos edificios han sufrido daños.  Cinco iglesias ya han sido renovadas”.

El Prelado dijo que el riesgo de construir la paz en República Centroafricana “forma parte de nuestra misión. Yo he sido secuestrado una vez y otros sacerdotes también; el Obispo de Bangassou ha recibido amenazas; unos sacerdotes escaparon de la muerte en Bangassou; algunos han sido asesinados en Bambari. Eso forma parte de nuestra misión como testigos de Cristo”.

En ese sentido, afirmó que el atentado de mayo contra la iglesia de Nuestra Señora de Fátima en Bangui –donde murieron 16 personas y 99 resultaron heridas– es “un intento de empujar a los ciudadanos centroafricanos a lanzarse a una guerra interreligiosa”.

El Obispo de Bossangoa dijo que un obstáculo para la evangelización es la dificultad de encontrar catequistas, “pues en algunos pueblos no hay nadie que sepa leer y escribir. En dichas condiciones, ¿cómo comprender y transmitir la Sagrada Escritura?”.

“Desde hace una década el sistema educativo es insuficiente, y los maestros profesionales son pocos e incluso están ausentes en las zonas rurales. En ocasiones, padres sin formación intentan reemplazarlos. El nivel educativo disminuye y esto tiene un impacto directo sobre el discernimiento de la gente”, señaló.

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