…su pecado es hacer de su fuerza un Dios

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Hasta cuando Señor he de pedirte ayuda sin que tu me escuches? hasta cuando he de quejarme de la violencia sin que tú nos salves? (Hab1:1-11)

Es interesante notar que Habacuc sentía por la sociedad de su tiempo lo mismo que sentimos las personas cristianas por la nuestra hoy. Parece que no se aplica justicia a los malvados.

A veces vemos una situación y nos preguntamos: Donde está Dios en medio de todo esto? porque le suceden cosas malas a las personas buenas? porque los hacedores de maldad salen impunes de la violencia, la trampa , la opresión y la perversión.

Habacuc vió la maldad a su alrededor y clamó a Dios por respuestas.

No dudaba de la omnipotencia de Dios, por el contrario no podía entender como Dios permitía que el pecado gobernara de manera rampante en el mundo. Dios le contestó al profeta y le dijo exactamente lo que planeaba hacer.

Hoy día parece que la injusticia, la maldad y el pecado continuan prosperando, pero no porque Dios sea indiferente. Dios tiene un plan. Quiere que nos unamos a él en oración a favor de ese plan. Cada vez  que nos sintamos tristes por lo que está sucediendo en el mundo, derramemos nuestras preocupaciones, delante de Dios en oración.

Oremos para que las personas puedan recibir la luz en un mundo de tinieblas, trayendo la esperanza y paz de Jesús a las personas con quienes interactuamos cada día.

Dios contestará sus oraciones

HABACUC sabia que el tenía que perseverar sin importar las circunstancias. nosotros debemos hacer lo mismo «aunque la higuera no de renuevos, ni haya frutos en las vides, aunque falte la cosecha del olivo y los campos no produzcan, alimentos, aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos, aún así, yo me regocijaré en el Señor, me alegrare en Dios mi libertador (3:17-18)

Debemos aprender a decir: no importa que las cosas salgan mal, Señor, yo me alegraré y no pararé de orar hasta que tu voluntad se haga en la tierra

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Nació en Parral, Chihuahua, México. Casada con Luis Ortega Madrid, es madre de tres hijas, Mirka, Aimee y Paola. Administra su propio negocio en la ciudad de San Diego Ca., ciudad donde radica. “Empecé esta maravillosa carrera de amar y servir al señor Jesucristo hace 38 años y ha sido durante este periodo de tiempo que Él ha enriquecido mi vida espiritual, la de mi familia y la de mis amigos, he recibido diversas capacitaciones y entrenamientos en denominaciones pentecostales, asambleas De Dios y en la iglesia local en Anaheim, Ca.”