Francisco, ante el desafío de reforzar los puentes con el Islam

El viaje del Papa a Emiratos Árabes Unidos será la primera visita de un pontífice a la península arábiga y representa un hito en las relaciones entre ambas religiones

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La aceleración que vive el mundo dificulta las miradas en perspectiva y, por tanto, una adecuada evaluación de los hechos. Así, por caso, no llega a valorarse en toda su dimensión el avance en materia de diálogo interreligioso en el mundo. El histórico viajeque el Papa Francisco hará a Emiratos Árabes Unidos, el primero de un pontífice a la península arábiga es una demostración porque constituye un hito en las relaciones entre el catolicismo y el islam.

En verdad, la historia del vinculo entre cristianos y musulmanes tuvo buenos, regulares y malos momentos. Actualmente, el panorama es variado. A nivel de los grandes líderes podría decirse que es óptima. Francisco se vio tres veces con el gran imán sunita – la última fue hace casi dos años cuando viajó especialmente a Egipto -, pero existen situaciones entre adversas y muy adversas en diversos países y un enemigo común: el fudamentalismo.

No hay que olvidar tampoco que no hace muchos años Benedicto XVI realizó en un discurso en la universidad alemana de Ratisbona (donde fue profesor) una cita de un emperador bizantino que vincula la difusión del islam por parte de Mahoma con la violencia. Si bien no asumió esa crítica, la sola mención dañó el vinculo, al generar una ola de indignación en el mundo islámico que derivó en hechos de violencia e incluso algunas muertes.

Además de Arabia Saudita, una suerte de gran Vaticano musulmán donde las restricciones son extremas, hay varios países de mayoría islámica donde no existe la libertad religiosa y la evangelización está estrictamente prohibida. Aunque también ejemplos mundiales de convivencia interreligiosa como Jordania. Pero también en naciones africanas se ven enfrentamientos violentos entre musulmanes y cristianos que suelen dejar un tendal de muertos.

Pero el hecho de que el Papa haya sido invitado a un encuentro interreligioso organizado por musulmanes en una región claramente islámica es más que significativo. Además del entusiasmo con el que se lo participó, hubo gestos revelantes como el hecho de que el gobierno decretó feriado el martes para los católicos (rondan el millón en una nación de 9 millones de habitantes) para facilitarles la asistencia a la misa que presidirá Francisco en un estadio.

Por lo demás, el viaje del Papa se produce a pocos días de que un tribunal de apelaciones de Pakistán dejó firme la absolución de Asia Bibi, una cristiana paquistaní que había sido condenada a muerte en primera instancia tras ser consideraba culpable de blasfemia y pasar los últimos ocho años presa. La mujer -que generó un movimiento mundial por su liberatación- se negó en todo momento a renunciar a su fe y convertirse al islam para zafar de la pena.

La visita coincide con los 800 años del histórico encuentro entre San Francisco de Asís y el sultán egipcio Al-Kamil, en lo que constituyó el primer gran puente de la relación entre cristianos y musulmanes. Y que llevó al sultán, que cuestionaba la actitud guerrera de los cristianos a través de las cruzadas, a conmoverse y entregarles diez años después Jerusalén.

Hoy un Papa que, precisamente, lleva el nombre del Pobre de Asís busca que ese puente sea más sólido para beneficio de la humanidad.​