Yihadistas evangélicos forman ejército divino

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Dentro de los conglomerados de fe que existe en el país hay grupos extremistas, progresistas y moderados en todas las denominaciones cristianas: la Iglesia Católica, los Testigos de Jehová, Mormones y Cristianos Evangélicos, que en conjunto son mayoría en el abanico practicante de alguna fe en el país. Siempre ha habido ultras en ambos bandos, donde el diálogo interno -para llegar a acuerdos- se diluye en la belicosidad de los extremos.

Un ejemplo: en febrero de este año, obispos de todo el orbe de la Iglesia Metodista Unida -de las más representativas del mundo protestante- se reunieron en Estados Unidos entre otras cosas para tratar uno de los temas que han provocado debates extremos entre los dirigentes: la aceptación de Ministros de Culto homosexuales y lesbianas (practicantes y autodeclarados) dentro de sus filas, que estén autorizados para ministrar y dirigir a sus respectivas congregaciones en los templos de esa denominación. De hecho, ya existen obispos y obispas de la comunidad homosexual que institucionalmente están autorizados para oficiar matrimonios igualitarios, entre otras actividades.

Los llamados “puritanos” o “conservadores” se niegan a reconocer que los gays tengan la capacidad de amar, o dirigir una congregación, o practicar una espiritualidad sin impedimentos morales y brindar acompañamiento a heterosexuales en sus debilidades sexual derecho “contagiar” a otros su orientación; mientras, los progresistas hacen uso de su derecho de adoptar niños, aún cuando no son casados, lo que es mal visto por algunos congregantes. Y finalmente, los “conciliadores” han habilitado una oficina llamada Red de Ministerios de Reconciliación, que aboga por el diálogo entre ambas fracciones sin excluir posibilidades de trabajo conjunto, aunque sus logros han sido mínimos.

Luego de una votación reñida, los metodistas “conservadores” lograron la no inclusión de Ministros de Culto de la comunidad gay en sus cuadros directivos y aunque no explican en qué basan su seguridad de que algunos de sus pastores no son homosexuales o bisexuales, la decisión provocó un desacuerdo-rompimiento de varias delegaciones que provenían de países de África y Europa los cuales viven realidades distintas al conservadurismo latino que ve con reserva a la comunidad LGBT.

En México el tema ni siquiera está a discusión. No al menos en las Iglesias Cristianas Evangélicas, algunas de las cuales tienen entre sus estatutos que los Ministros de Culto podrán celebrar bodas exclusivamente entre hombre y mujer. Los ultraderechistas pugnan además para que el gobierno desconozca estas uniones y las deje de calificar como “matrimonios. Además creen que Dios castigará a todas las mujeres que abortan, independientemente de su razón -incluyendo las médicas- y que ellas debe ser encarceladas pues se convierte en “criminales”.

En un evento reciente aquí en la Ciudad de México, la pastora Milagros Aguayo quien junto con su esposo, encabezan en Perú movimientos como “Salvemos a la Familia” y “Con mis Hijos no te Metas” me comentó personalmente que se declaran “cristianos fundamentalistas” dispuestos a dar la vida por impedir que la “ideología de género” llegue a América Latina de manera tan impositiva como se está estableciendo en Europa. Me contó que pastores de la Península Ibérica están comprando terrenos en Bulgaria para construir refugios que eventualmente ocuparían padres e hijos cuando el gobierno español comience a separarlos, por aquello de que en las escuelas les enseñan a los niños que no deben elegir ser hombres o mujeres hasta que tengan manera de razonarlo, y si son aconsejados por sus padres o pastores a rechazar la homosexualidad los mismos profesores de escuelas oficiales tendrían la autoridad para denunciarlos con las autoridades y quitarles la patria potestad.

En este evento, al que asistieron seguidores de esta corriente religiosa, los ponentes expusieron el peligro que representa para México el avance de os que llaman “ideología de género” y que según encabezan la ONU y la OEA para permear todos los rincones del planeta e imponer en niños y adolescentes la homosexualidad. Esas iglesias y Ministros de Culto se están agrupando para formar “batallones” de lucha que conforman una “yihad evangélica” (guerra santa) contra quienes propagan esta cultura de “deformación sexual” que podría estarse gestando, dicen, desde el mismo Gobierno Federal.

Si bien aplauden la orden del presidente estadunidense, Donald Trump, para que sus embajadas en el mundo no ondearan la bandera del arcoíris en el mes del orgullo gay, también condenaron la primera boda igualitaria de mexicanos residentes en otro país celebrada por el embajador de México, Rogelio Grangillhome, hace un par de días en nuestra sede diplomática alemana. Este “desafío” pudiera ser el inicio para la adquisición de predios en otros países cuando el Gobierno de México “ordene” masivamente la homosexualización de niños en escuelas e Iglesias, según ellos.

Hablaremos de los moderados y los progresistas en otra ocasión.