El racismo no está bien. La violencia tampoco.

En un momento de rabia sale lo peor de nosotros pero debemos dar lo que esperamos recibir. Si atacamos frente a una agresión generamos un círculo vicioso que jamás termina.

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A raíz del –cruel– asesinato de George Floyd el pasado 25 de mayo [2020] se han desatado una ola de protestas a lo largo de Estados Unidos pidiendo –exigiendo– justicia y, sobretodo, gritando desesperadamente por el fin del racismo en dicho país.

Y es que es de todos conocidos que, no solo las personas afroamericanas sino latinas, asiáticas –y un largo, desafortunadamente, etcétera– sufren constante atropellos a su dignidad por el simple hecho de ser étnicamente diferentes.

Aunque el racismo no es exclusivo de los Estados Unidos. Tristemente todas las naciones, y en todos los grupos sociales, existe el racismo, la xenofobia, el clasismo… todos, de una u otra manera, experimentamos o somos parte de este complejo entramado social y político.

Y no hay otra forma cómo definirlo: es una terrible enfermedad cultural. Pero, al ser cultural es una conducta y por tanto está bien querer revertir la situación. Está bien enojarnos y gritar -exigir- que se haga justicia, que el racismo y sus demás manifestaciones terminen para siempre para poder aspirar a tener un mejor lugar dónde vivir.

Pero hay maneras.

“Es un error esencial considerar la violencia como una fuerza

Thomas Carlyle (filósofo)

El camino a la tolerancia no es la intolerancia. La violencia, ya lo dijo Marti Luther King, genera más problemas que los que resuelve.

Sí. Fue indignante que en pleno siglo veintiuno una persona sea asesinada por asfixia por un oficial de policía… pero eso no nos da derecho a destruir, a ser violentos y a exigir que se nos trate –a todos– con respeto y dignidad.

El discurso, lo sé, es muy complejo. En un momento de rabia e impotencia sale lo peor de nosotros pero debemos dar lo que esperamos recibir. Si atacamos frente a una agresión generamos un círculo vicioso que jamás termina.

alguien tiene que ser más inteligente.

Si queremos erradicar algo que por esencia está en la impronta de nuestra cultura debemos de meditar lo que hacemos, debemos de ser consientes de lo que queremos y, sobretodo, actuar como lo estamos exigiendo.

El racismo en cualquiera de sus fases no está bien, es repugnante pero la violencia con la que respondemos también está mal.

Demostremos que queremos -y podemos- ser mejores.

Imagen | CNN en Español