El psiquiatra Carlos Chiclana, profesor en la Universidad CEU San Pablo, es consciente de que con los confinamientos, el miedo al contagio y la incertidumbre ante lo que se puede y no se puede hacer ahora y en los meses que vendrán, muchas personas tienen la tentación de quedarse paralizadas o amodorradas.

Por eso, en El Debate de Hoy, propone «salir a cenar con tus ideales», título con el que convoca a dar pasos para «lanzarse en el tobogán de la vida». Recogemos aquí su propuesta, en la que habla de nuestros ideales como si fueran un cónyuge que hay que reconquistar.

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Carlos Chiclana, médico psiquiatra

Sal a cenar con tus ideales

Esta crisis mundial puede ser muy beneficiosa para hacer cambios personales. Piensa globalmente y actúa localmente. Considera los cambios macro y decídete por los micro cambios de tu vida. Haz el bien posible.

Han surgido miles de iniciativas de personas que ayudan a otras, muchos otros se han reencontrado con la vida familiar, la vida serena o la oportunidad de cambiar hábitos. Sí, también se han generado multitud de problemas y de pérdidas humanas y económicas, y este aldabonazo en la puerta de tu hogar te puede despertar de la siesta veraniega por la que te estabas perdiendo el baño en el río, la subida al pico o el café irlandés con los amigos.

Puede ser un buen momento para reconquistar a tus ideales y salir de la rutina en la relación con ellos.

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Para empezar sal a cenar con ellos y plantéales renovar vuestro proyecto de vida en común, o si ya estabas en ese plan, puedes retomar esas frecuentes cenas íntimas para hablar de lo vuestro y hacer de ello un oficio cotidiano de orfebre artista. Rememora cuando os mirabais a los ojos y hacíais planes de futuro. El futuro es ahora.

Te gustan ya desde hace tiempo. Los has visto moverse con soltura, te atrae todo de ellos. Apetece volver a seducirlos y dejarse seducir. Sí, atrévete. Es el momento de lanzarse con ellos por el tobogán de la vida.

1. Toma tú la iniciativa

Es momento de ser protagonista y decidirte por lo que quieres de verdad. Dejar de lado lo accesorio e ir a por lo esencial. No entres en la pelea por ser el que más ha sido afectado por esta crisis, ¿sanitarios, amas de casa, profesores, pequeño comercio? Que no te enfunden el traje de víctima y opta por ser director y protagonista de tu película.

2. Id a un sitio que os inspire

Puede ser un chiringuito junto al mar o el bar de siempre del barrio, en vuestra mesa, o un restaurante de lujo especial para la ocasión. Mira a ver cómo puedes conectar con ellos: aquellas notas de tu agenda que activan sentimientos, esa película que te remueve, un libro que ordena prioridades, un mentor que te enciende. Conecta con su origen, qué le gusta, cómo crecen, cómo se lo pasan bien y de qué se alimentan.

3. Soñad juntos

Cuál es la visión que tenéis, qué horizonte se os presenta, adónde queréis llegar. Con alma grande para conquistar tu mundo interior. Hablad con claridad e invítales a tocar tu corazón, para que se promueva el cambio. Déjate afectar por ellos y sus ilusiones.

4. No te pierdas la aventura

Los ideales no están accesibles en el supermercado de la esquina. Son más de viajar en el tiempo, del látigo de Indiana Jones o de la curiosidad de Marie Curie. Es necesario abrirse a la sorpresa y el asombro, negociar con ellos, reunirse en lugares secretos, conversar, conquistarlos. Dedícales tiempo, te cogerán cariño y confianza y te dedicarán tiempo a ti.

5. Que nadie ponga sus puercas manos en ellos

No dejes que la neo cultura de los critituiteros de WC de carretera te vomite en el cerebro e intoxique tu horizonte. Tú sigue adelante con tus ideales. Estarás loco, pero al menos puedes volar. Los ideales son un modo de vida, una actitud, un estilo que te impregna y te hace disfrutar de cada respiración.

6. A quién amarás durante el camino

Caminante sí hay camino, se hace camino al amar. Mira a quién querrás más al llegar a la meta y durante el proceso porque ¡quién sabe si llegarás!, pero que andarás hacia allá es seguro. Una de esas personas a las que es necesario amar más eres tú mismo. Andante, amante y amador. Como los peregrinos hacia Santiago repartirás a los compañeros de camino apoyo, energía y serenidad, les vitalizarás.

7. Felicidad es lo que persigues

¿Tus ideales te harán más feliz? ¿Harán más felices a las personas de tu vida? Este es el destino elegido: felicidad; que no es lo mismo que bienestar o placer. Al final de cada día recoge aquello por lo que estás satisfecho, porque has amado a otros, y por lo que estás agradecido, porque te han amado. Una buena cosecha tras la siembra de los ideales.

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8. No dejes de jugar

Observamos de qué va esto y cuáles son las reglas del juego que a cada uno le corresponde. Es necesario mantener la posición y además tener creatividad para poder sorprender al contrincante, avanzar en la partida, y gritar para adentro ¡sí, yo me la juego! Apuesto por lo bueno.

9. Celebra cada avance

Qué rica es la cultura de la celebración. Cómo se agradece esa afición que aplaude cada robo de balón, que jalea cada punto. Hazlo tú también contigo mismo, cuando lleves a cabo modos prácticos y concretos de pasar del mundo de los ideales al mundo real, ordinario y cotidiano. En cada momento se podrá hacer algo, el bien posible, el siguiente paso. Hazlo y celébralo.

10. Abre las compuertas del espíritu

Si algo mueve al ser humano es la potencia espiritual -sin contar el dinero, el sexo, el afán de poder, el control, la seguridad y el miedo, claro- pero de verdad que lo mueve, porque genera coherencia y potencia la libertad. La cena que recrea y enamora.