Desde que el hombre es hombre, religión y ciencia han conformado dos polos completamente opuestos en la historia de la humanidad. Aun así, han existido grandes científicos como Kepler, Galileo o Newton que profesaban ser profundamente religiosos y hasta el mismísimo Albert Einstein en una de sus grandes enseñanzas aseguró que “la ciencia sin religión está coja y la religión sin ciencia está ciega”. En la actualidad, ambos términos aún no han establecido grandes lazos de unión, pero dos arquitectos granadinos han encontrado un punto de conexión entre con el que abrir una nueva puerta al desarrollo económico de la ciudad y, sobre todo, una nueva vida.

Entre los años 2000 y 2021, un total de 231 conventos y monasterios han caído en el abandono y han dejado de estar operativos en España. En Granada, hay unos ocho que están en riesgo de correr la misma suerte. Aquí es donde entran Mario Sánchez y Rocío López. Estos dos arquitectos han creado un proyecto llamado ‘Cloister‘ con el que buscan convertir los conventos en centros de investigación de la Inteligencia Artificial.

Mario y Rocío explican que, como arquitectos, tienen la obligación de saber qué hacer con ls espacios que construyen y conocer qué necesita la ciudad. “Ahora estamos en una nueva revolución industrial, una revolución digital. En este sentido Granada está apostando muy fuerte por la ciencia de la mano de la Inteligencia Artificial, además del gran desarrollo que está teniendo el Parque Tecnológico de la Salud. Los espacios que necesita la IA para trabajar pueden ubicarse en los conventos. Nuestro proyecto nace de esa necesidad de salvar estos espacios, ya que la arquitectura pierde su sentido y su valor si nadie la habita y de aportar una nueva opción para el desarrollo de la ciudad

 

Rocío López y Mario Sánchez, arquitectos granadinos | Foto: Alberto Amaya

Para ilustrar el proyecto ‘Cloister’, ambos arquitectos escogieron, tras mucho tiempo de estudio, el convento de Santa Isabel la Real como prototipo de lo que serían los nuevos centros de investigación ya que cumplía con todos los requerimientos al tener “un tamaño mediano, una capilla anexa, claustro y al estar ubicada en el centro del Albayzín”. Aun así, hay que dejar muy claro que este solo es un prototipo y que este convento no se realizaría ninguna intervención arquitectónica ya que no lo necesita. 

A la esperar de ver en qué conventos de Granada podrían implementar su iniciativa con la que buscan “salvar el valor cultural de los monasterios y darle voz a esa cultura inmaterial y la cual parte siempre desde el respeto y es reversible”, Rocío y Mario esperan ansiosos que llegue el próximo 11 de junio, día en el que sabrán si su trabajo de tantos meses se ve recompensado con el premio de la Nueva Bauhaus Europea.

Este galardón, es una iniciativa lanzada en 2020 por la Presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von Der Leyen, que busca darle voz y premiar a una serie de proyectos centrados en recuperar las ciudad y basados en la sostenibilidad para el futuro de la arquitectura y el arte europeo.

El trabajo de estos dos arquitectos granadinos ha sido seleccionado entre más de 1.100 propuestas para ser uno de los cinco finalistas de su categoría. Ahora, tras tanto tiempo inmersos en este apasionante proyecto, Mario y Roció deberán viajar a Bruselas para disfrutar de la gran final y, sobre todo, conocer a cientos de personas con las que compartir ideas y conocimientos. “Cuando la vida se nos calme veremos que todo esto va a ser una experiencia inolvidable, al fin vamos a poder explicar esta idea que llevamos tanto tiempo gestando. Aun no somos conscientes de lo que estamos viviendo”.

Regresen a Granada con el premio en sus manos o no, la iniciativa de Mario y Rocío puede ser un punto de partida más para que la ciudad siga evolucionando y descubriendo que el turismo no es el único recurso para alimentar la economía local y una forma de demostrar que, incluso lo polos más opuestos, pueden unirse para seguir creciendo económica y socialmente.