La monja Merlin Joseph, perteneciente a la congregación de clarisas franciscanas (www.fccongregation.org) ha conseguido esto en el hospital de Thrissur, en el estado sureño de Kerala, en la India. Desde  2004 ha practicado el método Vojta con más de 3000 bebés que han recuperado la movilidad completa o parcial de los músculos de  su cuerpo.

Este método, que la hermana aprendió en Alemania y Polonia gracias a la Asociación Internacional Vojta, ha permitido a las familias de la zona poder costear un tratamiento barato que ayude a sus hijos recién nacidos con problemas de movilidad.


Hospital de Thrissur, gestionado por  la archidiócesis de Trichur

La terapia, descubierta por el neurólogo y neuropediatra checo  Václav Vojta en la década de los 50, se utiliza mayoritariamente en niños. Consiste en aplicar presión en ciertas zonas del cuerpo para lograr la respuesta ciclomotora de  músculos inactivos. Sus promotores afirman que así se estimula al cerebro para que «active» los patrones motores innatos que el paciente tiene almacenados.

Numerosos hospitales en todo el mundo, en sus servicios de fisioterapia, la utilizan para tratar problemas como la parálisis cerebral o las limitaciones físicas del síndrome de Down.

Una terapia efectiva
El doctor Sarojam Paraparambil, pediatra del hospital de Thrissur con más de 41 años de expeiencia, asegura que muchos pediatras del hospital han notado la mejora  de los niños a los que Joseph ha aplicado  el método  Vojta en la agilidad de las manos  y el cuello, y en actividades como masticar y hablar.

Paraparambil cuenta también que cuando los padres traen  a niños con problemas de desarrollo a pediatría, son inmediatamente referidos a la hermana Joseph: «Es común ver durante la primera semana de cada mes a padres con sus bebés esperando a ser atendidos por la hermana».

Para ella esta terapia requiere también la implicación de los padres: «necesitan realizar la terapia a sus hijos durante 5, 10 o 20 minutos al día», dice. Además, como terapeuta, enseña el método a al menos uno de los padres y acompaña a la familia durante todo el tratamiento.

«Es un tratamiento preventivo», dice Joseph, «que puede llegar a evitar enfermedades crónicas de movilidad si se utiliza a tiempo. Además no necesita equipamiento especial yse puede llevar a cabo en  casa».

Ahmed, mujer musulmana, llevó a su hijo recién nacido con síndrome de Down a la consulta de la hermana Joseph aconsejada por sus amigos. Tras un diagnóstico previo, la hermana Joseph aseguró que sus problemas de movilidad podrían paliarse. En tres semanas el bebé se movía mucho mejor. «Después de tres meses podía moverse con casi total  normalidad», asegura Ahmed.

No se difunde más porque no da dinero
La hermana Joseph desearía que más pediatras aplicaran este  tratamiento a sus pacientes. «Hasta donde yo sé, tan solo hay un puñado de terapeutas que utilizan este método en la India». Algunos que han recibido la preparación para aplicarlo no lo hacen, porque no requiere ninguna medicina ni  equipamiento especial, tan solo al paciente. «Es por esto que no se promueve. No da  dinero», dice.

La hermana ofrece sus servicios y conocimientos sobre el Vojta a todo aquel que lo necesite en el hospital de Thrissur. Cuando  no trabaja en el hospital, se la puede encontrar en su monasterio al sur de la ciudad.