Rigoberto Vega asumió como presidente de la Federación Alianza Evangélica Costarricense en marzo del 2019, justo un año después de que el Tribunal Supremo de Elecciones condenara a su organización por segunda vez, por mezclar política con religión y pedirle a la gente que meditara “delante de Dios y de sus conciencias su voto ”.

Antes de ser presidente, fue el director administrativo de su organización, pero hoy, a pocos meses del próximo periodo electoral, se niega a repetir el episodio del 2018. Su Federación agrupa, según él, un 85% de las 4.000 iglesias evangélicas que existen en el país. Vega asegura que esta vez no quiere que las iglesias sirvan como “botín político” de nadie y recomienda que quien quiera ser candidato a alcalde, debe dejar el rebaño eclesial y dedicarse a la política.

Vega aclara que la Federación “no es como un vaticano” que da directrices y se cumplen. En la iglesia evangélica cada pastor es dueño de sus decisiones. De hecho, en Guanacaste, no todos coinciden con Vega: varios líderes evangélicos tienen intenciones de ser alcaldes o lideran las estructuras de los partidos Restauración Nacional y Nueva República en la provincia.

Sobre este y otros temas conversamos con Vega en esta entrevista, ligeramente editada por claridad y espacio.

¿Cuál es la relación que debe existir entre religión y política en el país, según su punto de vista?

-Nosotros no creemos que como instituciones eclesiásticas debamos tener ningún tipo de participación en política electoral o partidista. Eso es algo que no debe ser competencia propiamente de la iglesia. La iglesia no debe involucrarse.

Tenemos el deber y el compromiso como institución de respetar, ponernos a la orden y manifestar nuestro deseo de servir cuando ya se haya tomado la decisión de quién gobierna. Me preocupa la participación de la iglesia, de los líderes en la política electoral, en la política partidaria. Eso es algo en lo que no deberíamos involucrarnos. Ni mucho menos facilitar nuestros recursos, infraestructuras, púlpitos o nuestros servicios. Así sea para los partidos confesionales o cualquier otro partido.

Eso es algo que nosotros estamos sugiriendo y solicitando, aunque cada iglesia es autónoma. La Alianza no es como el vaticano que puede dar órdenes, pero nosotros como Alianza definimos nuestra posición de que no nos vamos a involucrar ni vamos a recomendar por quién votar.

¿Cuán grande es la Federación Alianza Evangélica Cristiana en el país?, ¿cuán importante es la opinión de ustedes para los pastores de Costa Rica?

-Costa Rica tienen un poco más de 4.000 iglesias cristianas o evangélicas, que se dividen en varias. Por ejemplo, Asambleas de Dios, esa es una denominación que tiene más de 520 iglesias en el país.

De las 4.000 nosotros podríamos tener en la Federación un 85% de las iglesias del país. La iglesia evangélica en Costa Rica trabaja bajo la figura de asociaciones. Nosotros tenemos 225 asociaciones legalmente afiliados a nosotros, pero algunas de esas abarcan muchas iglesias.

¿Qué pasó durante la época electoral pasada?, ¿cuál fue esa relación que ustedes tuvieron con el partido que tomó protagonismo en las elecciones pasadas, Restauración Nacional?

-Lo que ha estado pasando es muy preocupante. No es ni siquiera lo que los líderes esperaban de estos partidos ni tampoco la iglesia. El tema gobierno es un tema de mucha responsabilidad y preparación. En cuanto a lo que pasó, ahí están los resultados. La responsabilidad que nos toca es dejar claramente nuestra posición frente a esto.

Es de conocimiento público que ya fuimos sancionados en un momento por el TSE por el pronunciamiento que hizo la federación con la iglesia católica. Por eso nosotros queremos dejar claramente definida nuestra posición. (Nota de la periodista: El TSE condenó a la Conferencia Episcopal de Costa Rica y la Federación Alianza Evangélica Costarricense por mezclar términos propios de la actividad político electoral y expresiones religiosas en enero del 2018).

Usted tiene que entender que yo fui electo en febrero. Yo asumí en marzo una nueva proyección de trabajo en la que estamos dejando claramente definida cuál va a ser nuestra posición. Nos hemos reunido con líderes regionales de las iglesias. Estamos hablándoles de nuestra posición actual frente a este tema político electoral. Lo que pudo haber pasado antes de este momento] es lo que nos lleva, por lo menos a mí como presidente, a dejar establecida la posición de la federación. En estatutos es lo que siempre ha existido y lo que ahora queremos.

RIGOBERTO VEGA:

“Llegan a las puertas de la iglesia, piden que oremos por ellos, dar unas palabras a la gente y así pretenden involucrarse en la iglesia. Eso es lo que no queremos”.

Para las elecciones municipales he encontrado varios pastores de iglesia y dirigentes. Por ejemplo, un cantante cristiano que es pastor que ya tiene su precandidatura lista para Restauración Nacional. ¿Cuál es la reacción de ustedes?

-Independientemente de la figura que cobije a cualquier ciudadano, todo ciudadano tiene el derecho de participar en política. De ahí a que nosotros le brindemos un apoyo es mucha la diferencia. Independientemente del fuero o la investidura que tenga, que vaya, compita y lo haga de una manera clara, legal y trabajando. Pero el que fue llamado a la iglesia es para servir. Si quiere hacer otra cosa, que no utilice la iglesia como un botín político.

Esto que estamos hablando nosotros junto con el Consejo Nacional de Líderes lo mostraremos en un pronunciamiento en el que les mostraremos al país entero cuál debe ser la posición nuestra, de la iglesia, frente al tema. Cuál es la distancia correcta que deberíamos mantener para evitar ir más allá.

¿Esta es una posición de ustedes o es también una postura que adoptan a nivel internacional otras federaciones?

-Internacionalmente hay dos organizaciones que tienen la representación de la iglesia evangélica. La Organización Mundial de Iglesias Evangélicas (WEA por sus siglas en inglés) y a nivel de América Latina, Alianza Evangélica Latina (AEL, que aglutina 23, 24 países. Incluye a Brasil y también a España). En cuanto al tema de la política de cada país tiene una posición, pero es respetuosa de lo que quieran hacer en sus países.

¿Esa decisión que toma la Federación se alinea con la recomendación que dio la AEL?

-Nuestra decisión es más profunda que la recomendación de la AEL. Igual lo hacemos en términos de recomendación porque no tenemos la autoridad de ordenarle a ninguna de nuestras afiliadas o iglesias individuales. Por eso usted ve que de pronto en Guanacaste están esos políticos. Además, estamos todavía muy nuevos en esto. Yo asumí en febrero.

¿Le hizo daño la campaña pasada a la imagen de la iglesia?

-Ninguno de los partidos representan la iglesia para absolutamente nada. Ellos no son quienes responden por la iglesia. El tema eclesiástico es absolutamente independiente de ellos.

Cuando usted me dice: que no utilicen a las iglesias como botín político, eso es una cosa. Pero ¿qué pasa cuando hablan de valores similares a los de las personas que van a las iglesias como en temas de matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto terapéutico, las guías de educación sexual? Son temas que suelen utilizar los políticos como una forma de identificarse con sus votantes y que coincide con los valores de la iglesia. ¿Cómo van a procurar ustedes separar no solo que se haga política desde los púlpitos sino desde el discurso, haciendo eco de valores similares?

– Ese ha sido el gran error, el caballito de batalla, el cuento para engolosinar a la iglesia. Los temas de nuestro sector respecto a la vida ya los tenemos claros. Ahora ya ni siquiera son temas que pasan por el legislativo. A nosotros ya para nada nos interesa que hayan 57 diputados cristianos si eso está pasando por el tema del Ejecutivo y algunos de los temas los están remitiendo directamente a los ministerios. Y ya la sala cuarta le da la potestad al legislativo pero para que haga un marco legal para el matrimonio igualitario.

Ese cuento de que vamos a defender esto y lo otro, ya eso no porque ya no están pasando por ahí [por la Asamblea Legislativa] esos temas. Tenemos partidos evangélicos desde hace treinta años y han pasado los años y nunca terminaron de aterrizar en esos temas.

No queremos que la iglesia sea usada. Lógicamente tenemos que aprender de lo que hemos sufrido. Hay que reconocer y pedir perdón y hubo cosas en las que quisimos involucrarnos que no debimos hacerlo. Vuelvo y le repito, estamos siendo vehementes: no queremos tener ningún tipo de distracción en ese sentido [en el sentido político].

Sí creemos que debe haber una participación política. En el proceso como tal [de política electoral] ya queremos cuidarnos y no convertirnos en el botín de absolutamente nadie. No solo de los que se llaman confesionales. Porque en esto nos busca absolutamente todo el mundo: llegan a las puertas de la iglesia, piden que oremos por ellos, dar unas palabras a la gente y así pretenden involucrarse en la iglesia. Eso es lo que no queremos.

¿Qué reacción inicial han tenido los pastores, pastoras y líderes de la iglesia con la que se ha reunido?

-Las iglesias lo han aplaudido, han visto nuestras propuestas con buenos ojos y estaban esperando cuál va a ser la posición oficial de nosotros. Hemos trabajado mucho. Yo he sido cuidadoso de que nos quisieron dividir, nos quisieron afectar. Pero no estamos divididos. Esas personas tenían más intereses personales o de reino propio que de querer pensar en el mismo país.

¿A qué se refiere con que los quisieron dividir y afectar? ¿Quiénes y a quiénes?

-Lo que se vino en la campaña pasada, esto fue una cuestión impresionante. Aquí se quiso poner en contra a las familias. Toda esta pasada lucha electoral, fue una vergüenza, fue sumamente difícil. Nosotros cuando hablamos con el presidente [de la República] le dijimos: estos somos los líderes de la iglesia cristiana y evangélica, nosotros somos respetuosos de los procesos, de las decisiones finales.

¿Entonces se refiere a una polarización a nivel país o una división internamente, en la iglesia?

-Al final el tema fue religión. Ahí se quiso poner a pelear a católicos contra evangélicos. Ya la cosa salió a otra esfera. Algunos han querido tener posiciones sumamente groseras y violentas aún dentro de las iglesias y nosotros necesitamos trabajar en eso y no prestarnos para nada que venga a causar esa división.

Entonces para usted un pastor que quiera ser alcalde o diputado, ¿debería separar por completo sus actividades eclesiales de las de la política partidaria o debería dejar de ser pastor?

-Lo más recomendable es deje de ser pastor. Como le digo, puede ser independiente. Si me lo dice en términos de pastorado, pues sí, debería dejar de serlo.

El movimiento neopentecostal plantea que Dios debe ocupar el liderazgo de las siete montañas: el arte, la cultura, la educación, la política… ¿Cuál es su opinión?

-Eso es maravilloso. Yo creo en las montañas culturales. Creo que deberíamos tener gente de alto calibre ahí. Estoy hablando de gente de integridad, de verdaderos principios cristianos. Gente que quiera llegar a la asamblea a enaltecer el nombre del señor para el país mismo. Ojalá tuviéramos ese nivel de gente. Pero no lo tenemos.

Cuando a mí me dicen: mire a Daniel, en la Biblia. Pero ahí hablamos de gente de un nivel de conexión con dios extraordinario. Estamos hablando de gente que tenga ese nivel de calidad, pero no los tenemos. Desde la perspectiva nuestra un llamado ministerial es una cosa totalmente distinta. Pero que dentro de la iglesia haya gente que esté bien cimentada eso sería lo ideal. Yo no me vería soltando el ministerio para ir a tomar un puesto político. Para gobernar hay que estar preparado.

Pero entonces, según su visión, ¿esa preparación no le corresponde a la iglesia?

-Guatemala nos lo ha enseñado. Ha tenido cuatro presidentes evangélicos y de esos uno está muerto y tres están en la cárcel, y ahí sigue la fiesta. Nosotros como iglesia tenemos que abrir los ojos y saber que nuestra labor y nuestra función va por otro lado. No puede ser proselitista.

¿Cuáles son los siguientes pasos de la Alianza Evangélica Cristiana?

-Vamos a trabajar por la unidad de ministerios y liderazgos. Que lo político no nos distraiga porque no es un tema que tenga que ver con nosotros. ¿Cómo lo evitamos? Dediquémonos a lo que nos corresponde, no a la política. Mucho menos la de los partidos confesionales que son los que han hecho el mayor escándalo en este país. Se divide el partido, se crea un nuevo partido, los llaman diputados de Nueva República y no es cierto: Nueva República no tiene ni un solo diputado electo. Eso nos tiene sin cuidado. Pero nuestra preocupación como federación es cuidarnos y blindarnos de no seguir cometiendo errores.

¿En términos prácticos cómo lo van a evitar? Si para los políticos las iglesias evangélicas representan un mar de votantes.

-La iglesia nunca ha dejado que el político se entrometa en su misión. Que no se les ocurra financiar nuestros programas de atención a personas en pobreza. Eso lo seguiremos haciendo nosotros. Que la iglesia se siga volviendo relevante en su comunidad. No dejamos que nadie se meta en eso porque eso sería inmoral. Lo que preocupa nada más: que cuando están en los procesos electorales vienen y tocan la puerta que quieren que oren por mí y saludar a la gente y eso da pie para que las cosas se compliquen.

Ahí nos preocupa pensar que estamos apoyando gente que lo que quiere es llegar a posiciones de poder. La iglesia no necesita que nadie la cuide. Y no son ellos los que la cuidan.

¿En algún momento ha estado usted involucrado en política partidaria?

-En algún momento hubieron los mismos ofrecimientos. Yo tuve que tomar una decisión pensando en lo que le dije hace un momento. No fue ninguno de los partidos confesionales. No fue ninguno de ellos quien hizo el ofrecimiento. En eso también definimos que no. Era una postulación para la asamblea en la campaña pasada.