Introducción

Queremos destacar, igual que el año pasado, que conviene que valores vividos en la Cuaresma pueden y deben ser vividos por todos los seres humanos, religiosos y no religiosos. He aquí siete, de los que no hablamos el año pasado.

1- La condición humana representada en la ceniza

“La Iglesia es una institución, que con sus tradiciones y la fidelidad constante en sus prácticas anuales, recuerda y actualiza valores que no pasan. Cada época y cada pueblo tiene sus modas, vestidos, folklore, transformaciones y avances técnicos, pero detrás de la multiplicidad, evolución y variedad de formas, detrás de todo ese ropaje, permanece el mismo ser humano: frágil, soberbio, prepotente, corrupto en muchas ocasiones, necesitado de Dios, de cambios internos, de liberación.

Justamente el tiempo de la cuaresma es un tiempo (cuarenta días) que pone sobre el tapete “la condición humana” e invita a mejorarla, no importando las condiciones sociales, económicas o de progresos, donde se encuentre el ser humano. El mismo signo con que se abre la cuaresma, la ceniza, colocada sobre la cabeza o la frente y las frases que se pronuncian al realizar el rito, sintetiza hermosamente el drama humano: “Recuerda hombre que eres polvo y en polvo te convertirás”, “conviértete y cree en el evangelio”, en su mensaje y en sus valores.

(Tomado de mi libro Para vivir La Cuaresma. Enseñanzas y meditaciones, primera edición, pág. 27).

2- Cuaresma: tiempo de cambio

“La Cuaresma es un tiempo de conversión, de cambio. Se debe rehacer el camino equivocado o erróneo. Caminos desviados en el orden personal, familiar o social. Una de las posibilidades dadas al hombre es la de poder enmendar sus pasos.

El cambio pedido en la Cuaresma denuncia toda conducta individual corrupta o viciosa, todo desorden familiar, toda injusticia o mal social. Y extiende de nuevo una invitación para que se acepte que algo no anda bien en el mundo y que son necesarios cambios.

La Cuaresma coloca a cada hombre frente al absoluto, frente a Dios, en igual medida coloca a cada grupo humano frente a Él. Ante esta perspectiva todo queda jerarquizado y cada cosa deberá ocupar el lugar que le corresponde”.

(Tomado de mi libro Para vivir La Cuaresma. Enseñanzas y meditaciones, primera edición, págs. 8 y 9).

3- La Cuaresma frente al ser humano

El encuentro con un Dios personal pedido en la Cuaresma denuncia todo exceso. Denuncia cuando se ha hecho del placer, del poder o del dinero nuevos dioses, ídolos a quienes se rinde culto.

Se puede pasar junto a ella ignorándola o cerrando los oídos a su palabra, pero es indiscutible que cualquier aspecto del mensaje de la Cuaresma encierra siempre la denuncia de situaciones, males o desviaciones muy concretas y es una invitación a seguir valores y virtudes o volver a ellos, si se han dejado de lado”.
(Tomado de mi libro Para vivir La Cuaresma. Enseñanzas y meditaciones, primera edición, pág. 9).

4- La solidaridad es clave en Cuaresma

“La Cuaresma es una llamada a la solidaridad. Un mundo que se cierra sobre sí mismo no comprende esta palabra. Un hombre o una mujer que sólo recibe golpes de otros hombres o mujeres tiene dificultad en aceptar la dimensión humana del amor.

La solidaridad pedida en la Cuaresma y la actitud de compartir denuncia todo egoísmo personal o toda ideología o sistema que impide la finalidad primera de los bienes: su destino Universal”.
(Tomado de mi libro Para vivir La Cuaresma. Enseñanzas y meditaciones, primera edición, pág. 8).

5- La Cuaresma invita a vivir en austeridad

“La Cuaresma tiene un sabor a austeridad. La austeridad es también una palabra que cobra mucha actualidad en tiempos de inflación. El mundo de hoy necesita una gran Cuaresma: una gran capacidad de control de sus bienes. Se despilfarra. Suenan trompetas clamando que se ahorre. Un país acostumbrado “al sabor cuaresmal” hubiera aceptado más fácilmente ese grito.
La austeridad pedida en la Cuaresma a los creyentes denuncia la inflación, el despilfarro, la cómoda abundancia de bienes en manos de unos pocos frente a la carencia de la mayoría”.
(Tomado de mí libro Para vivir La Cuaresma. Enseñanzas y meditaciones, primera edición, pág. 7).

6- Un llamado al ayuno y la abstinencia

“La Cuaresma convoca a la práctica del ayuno y de la abstinencia. Muestra la necesidad del control en las comidas y en las bebidas y recuerda los efectos benéficos, físicos, psicológicos y espirituales de una disciplina o régimen alimenticio, que no sea necesariamente por razones médicas.

Cuando se practica el ayuno y la abstinencia, o dicho de otra manera, cuando se disciplina la alimentación de manera sistemática, se evita la obesidad (que es un mal de la época), se mejora la salud en todos los órdenes y no hay que acudir a médicos para que indiquen dietas o caminatas para rebajar el exceso de peso debido, en muchos casos, a la falta de control en las comidas. De ahí que: ayuna y ayuda con lo que ahorras en tus ayunos. Tendrás mejor salud y darás de comer a otros”.

(Tomado de mi libro Para vivir La Cuaresma. Enseñanzas y meditaciones, primera edición, pág. 8).

7- La Cuaresma es un llamado a la ética

“La cuaresma busca profundizar los mandamientos que regulan el comportamiento de un ser humano con otro ser humano: recuerda los preceptos que prohíben toda forma de daño a la persona y a sus bienes; exigencia de justicia; actitud de respeto y amor, y no de odio y envidia. Las prohibiciones de Dios son prohibiciones para un bien: todo aquello que hace daño al ser humano está prohibido a su entorno Los mandatos de Dios, en clave positiva, buscan el mismo objetivo”.

(Tomado de mi libro Para vivir La Cuaresma. Enseñanzas y meditaciones, primera edición, pág. 33).

Conclusión

CERTIFICO que los contenidos de mi trabajo fueron extraídos textualmente de mi libro “Para vivir La Cuaresma. Enseñanzas y meditaciones”.

DOY FE en Santiago de los Caballeros, a los diez (10) días del mes de febrero del año del Señor 2021.