Shmuel (Sam) Gordon nació y creció en Nigeria, el país más grande de África con una población de 200 millones de personas. Shmuel era un niño enfermizo y no parecía tener muchas probabilidades de sobrevivir. De hecho, él tuvo dos experiencias cercanas a la muerte. Pero a los 17 años Shmuel experimentó una “curación milagrosa” y para manifestar su gratitud, dedicó su vida a Dios. Criado como cristiano (en Nigeria aproximadamente el 50% de la población es musulmana y el 50% cristiana), Shmuel asistió al seminario y a los 20 años se convirtió en pastor. Era conocido como un intelectual y un orador dinámico, y llegó a dirigir una iglesia a la que asistían 1.000 personas.

En el 2005, Shmuel, su esposa Shoshana y sus tres hijos se fueron a vivir a Sudáfrica, en donde Shmuel comenzó una congregación en el barrio Roodepoort de Johannesburgo. Su popularidad creció, aparecía regularmente en la televisión y en la radio y viajaba por Sudáfrica predicando el evangelio cristiano. Shmuel también entrenó a otros pastores y abrió sedes de su iglesia en Ghana, en Nigeria y en los Estados Unidos (Texas y Georgia). La vida era grandiosa.

 

Una noche en el año 2011, Shmuel tuvo un sueño que cambiaría para siempre el destino de su familia. “En el sueño, un hombre luchaba conmigo», le contó a Aishlatino.com. “Él no me soltaba y gritaba: ‘¡Ahora es el momento de escoger a Israel!’”

El sueño duró toda la noche, hasta que Shmuel se despertó agitado, temblando y con escalofríos. “No sabía qué significaba todo eso. Los sueños van y vienen, pero este parecía ser mucho más”.

Poco después, un pastor de Noruega invitó a Shmuel a una conferencia pro-Israel y él se sintió inspirado a adoptar un activismo pro-Israel como “respuesta” a su sueño. Shmuel fundó la Iniciativa África-Israel para movilizar a los líderes cristianos de todo África, contrarrestar la tendencia antiisraelí y hablar en contra del movimiento BDS y el falso “Apartheid israelí”.

Shmuel Gordon organizó enormes manifestaciones pro-Israel por todoel continente africano.

Shmuel llevó delegaciones a Israel y organizó enormes manifestaciones y conferencias pro-Israel por todo el continente africano, en Kenia, Tanzania, Uganda, Congo, Ghana, Zambia, Sudáfrica, Nigeria y Ruanda. Para mostrar solidaridad con el pueblo judío, Shmuel a menudo usaba un talit y una kipá al liderar a las multitudes en las calles con carteles, camisetas pro-Israel y banderas de Israel.

Al hablar en una conferencia en el 2014, Shmuel declaró ante el continente africano: “Si creen en la Biblia, deben amar a Israel”. La multitud se emocionó ante sus habilidades de oratoria y su conocimiento de historia judía. “El pacto de Dios con el pueblo judío es sólido, irremplazable, inmutable, irrevocable y no tiene fecha de vencimiento”.

Shmuel creía que al honrar las palabras que Dios le dijo a Abraham hace miles de años (“A quienes te bendicen, Yo bendeciré” – Genesis 12:3) podría surgir un nuevo espíritu de creatividad, riqueza y espiritualidad en África.

Conocimiento oculto

Mientras tanto, Shmuel sufría una notoria transformación en su propia observancia religiosa. El contenido de sus sermones en la iglesia era cada vez menos cristiano y hablaba más sobre Israel.

Este proceso se aceleró en el 2013 cuando en un viaje de regreso de Israel, Shmuel vio a un pasajero judío leyendo con suma atención. Intrigado, se acercó y le preguntó qué libro estaba leyendo. Se trataba de “En el jardín de la sabiduría” del Rav Shalom Arush.

Al regresar a Johannesburgo, Shmuel buscó una librería judía y devoró el libro de principio a fin. “Nunca había entendido que existía semejante sabiduría. Desde la perspectiva cristiana, nos hacen pensar que la dinámica y floreciente comunidad judía religiosa básicamente terminó hace 2.000 años con el exilio, y que los cristianos son el nuevo ‘pueblo elegido’. Al leer ese libro sentí que nos habían ocultado todo un mundo de conocimiento judío”.

Para mostrar su solidaridad con el pueblo judío, Shmuel se presentó con talit y kipá en una conferencia pro-Israel.

Shmuel compró todos los libros judíos que pudo encontrar, armó una biblioteca y compartió esa sabiduría con su familia. “Fue como abrir una compuerta”.

Shmuel compró un sidur y en el 2014 su familia comenzó a observar el Shabat. “Durante 24 horas no había trabajo, televisión ni compras”, cuenta Biniamin, su hijo mayor, quien en ese momento estudiaba en la escuela secundaria. “A mí me gustaba mucho la música, tocar el piano, y mi banda se presentó en Sudáfrica tiene talento. Pero dejé todo en pausa para observar el Shabat. Nos sentábamos juntos a estudiar Torá y luego el domingo asistíamos a la iglesia”.

Un día, Shmuel llegó a casa y anunció que a partir de ese momento la familia iba a cuidar kashrut. “Dejamos de comprar carne. En cambio, íbamos a una granja, comprábamos nuestro propio ganado y lo matábamos lo mejor que sabíamos”, dice Shmuel. A continuación, debido a la prohibición de la Torá de comer sangre animal, vertían sal gruesa sobre la carne y dejaban la sangre escurrir en la parrilla de su jardín.

Shmuel cada vez compartía más ideas de Torá con su congregación. “Mis sermones atacaban los fundamentos de la teología cristiana. Le dije a la congregación que la Trinidad era un invento del hombre y que debíamos rezarle a un Dios y no a un intermediario”.

Shmuel fue todavía un paso más lejos al instruir al coro de la iglesia que quitara el nombre “Jesús” de todas las canciones de los servicios de domingo.

“Mi vida estaba partida en dos. Mientras más judaísmo aprendía, más desconectado me sentía del cristianismo. Dejamos de celebrar varias festividades. Después de casi 30 años como pastor, las mañanas de los domingos se habían convertido en mi peor momento”.

El coro de la iglesia de Shmuel en una emotiva interpretación de una popular canción en hebreo (la letra se ve proyectada en la pantalla).

Cerrar la iglesia

El dique se quebró en la noche de un sábado del 2016. Shmuel no pudo dormir y a la mañana siguiente, en su sermón de domingo, valientemente transmitió la noticia. “Le dije a la congregación que había estado investigando sobre mi herencia tribal en Nigeria y que descubrí que era israelita”, recuerda Shmuel. “Les dije: ‘Ustedes pueden seguir el camino que deseen, pero mi familia y yo no podemos continuar practicando una fe en la que ya no creemos’”

“Luego les dije que desde ese momento la iglesia quedaba cerrada”.

Se desató caos y conmoción. Algunos congregantes veían a Shmuel como un traidor y hubo amenazas de muerte. Otros se acercaron a Shmuel y le dijeron que querían seguir su camino judío. Así fue como Shmuel formó una comunidad Noájida que comenzó a reunirse en Shabat. Cada tanto llegaban rabinos de Israel para enseñarles las cosas básicas.

Algunos miembros de la iglesia formaron una comunidad noájida que se reúne en Shabat (Shmuel está en la última fila al centro).

Al mismo tiempo Shmuel redobló sus esfuerzos en apoyo a Israel. Renunció al grupo cristiano que había fundado y se unió con Amigos Sudafricanos de Israel, SAFI. Allí encontró un espíritu afín en el director ejecutivo de SAFI, Gavriel Sacks, cuya madre se convirtió al judaísmo.

Shmuel decidió convertirse.

¿Qué pasó con la familia Gordon? “Yo no los obligué a nada”, asegura Shmuel. “Compartí libros judíos y los dejé embarcarse en su propio camino. Al comienzo mi esposa se mostró escéptica y nuestros tres hijos eran adolescentes en ese momento. Pero extraordinariamente, cada uno descubrió la verdad de la Torá por sí mismo.

La familia Gordon (de izquierda a derecha): Biniamin, David, Shmuel, Shoshana, OriElla.

Con toda la familia resuelta a convertirse en judía, se reunieron con el respetado Beit Din de Johannesburgo y fueron aceptados en el programa de conversión. Se mudaron a una comunidad judía y pasaron un abrumador proceso de dos años. En agosto del 2019, después de un riguroso examen final en el Beit Din, la familia Gordon se hizo judía.

Hoy, cinco de los ex congregantes de Shmuel están pasando el proceso de conversión y otros esperan seguir sus pasos. Le pregunto a Shmuel si es un desafío, dado el pequeño número de personas de color que hay en la comunidad judía de Sudáfrica. “La comunidad judía nos acogió muy rápido. Nunca experimentamos ninguna clase de discriminación”.

Biniamin Gordon estudiando Talmud en Jerusalem.

Biniamin, el hijo mayor de la familia Gordon, de 25 años, visitó Israel por primera vez con un programa de Aish. “Cuando llegué a Israel, la gente hablaba un idioma diferente, pero todo parecía ser muy familiar”, le dijo a Aishlatino.com. “Sentí que ya había estado aquí antes, que regresaba a un lugar que había dejado hace mucho tiempo. Estoy en casa”. Biniamin estudió en Or Sameaj en Jerusalem y espera en un futuro cercano planificar su Aliá.

OriElla, la hija de los Gordon, estudió en Jerusalem en Neve Yerushalayim College.

David, el más pequeño, estudia en la escuela secundaria en Sudáfrica.

Shmuel y Shoshana tienen la esperanza de hacer Aliá. “Espero que toda mi familia se mude a Israel, en donde podré estudiar Torá el resto de mi vida”, dice Shmuel.

Shmuel está escribiendo un libro sobre sus experiencias y quiere difundir la luz del judaísmo a la mayor cantidad de personas posible. Respecto a su continente natal dice: “El alma de África fue robada hace muchos años. Si podemos conectarnos con Dios de la forma correcta, una gran luz llegará a África”.