El yoga es una disciplina de gran popularidad en todo el mundo, tanto para quienes quieren ponerse en forma, relajarse o incluso tener algún tipo de conexión y crecimiento espiritual.

Y es precisamente por eso último que su práctica genera controversia entre quienes profesan alguna religión, como el cristianismo. Entonces, ¿el yoga puede ser una disciplina para los cristianos?

Las posiciones al respecto son variadas, y se dividen entre quienes la consideran impropia e incompatible para los cristianos, y quienes consideran que no causa ninguna afectación a la vida espiritual de los creyentes.

La primera postura es defendida por figuras como los teólogos católicos Joel S. Peters y el padre James Manjackal. De acuerdo con ellos, el primer motivo por el que no se debe practicar yoga es porque corresponde a una disciplina espiritual hindú.

De esta forma, sostienen, su objetivo no es solo hacer ejercicios físicos, sino también la meditación con el fin de lograr una unión del yo con Brahman, concepto de la religión hindú que se puede interpretar como una divinidad impersonal, el principio de universalidad que une al mundo en dicha filosofía.

Otra de las razones es que proviene de una visión del mundo panteísta, según la cual dios y el mundo son uno solo, y por lo tanto es incompatible con el monoteísmo que profesa el cristianismo.

Pero el mayor argumento es precisamente la carta ‘Jesucristo: Portador del Agua de la Vida’ de 2003, escrito por el Consejo Pontificio de la Iglesia Católica.

En dicho documento se establece que “Para los cristianos, la vida espiritual consiste en una relación con Dios que se va haciendo cada vez más profunda con la ayuda de la gracia, en un proceso que ilumina también la relación con nuestros hermanos. La espiritualidad, para la Nueva Era, significa experimentar estados de conciencia dominados por un sentido de armonía y fusión con el Todo”.

Y agrega: “Así, ‘mística’ no se refiere a un encuentro con el Dios trascendente en la plenitud del amor, sino a la experiencia provocada por un volverse sobre sí mismo, un sentimiento exultante de estar en comunión con el universo, de dejar que la propia individualidad se hunda en el gran océano del Ser”.

Quienes defienden el yoga en el cristianismo

Para otros, en cambio, el yoga no está basado en creencias sino en experiencias, por lo que estaría permitido en el cristianismo, ya que se podría practicar sin necesariamente vincularlo a la religión hindú.

También sostienen que sería una práctica espiritual más no religiosa, es decir, de crecimiento interior mas no de creencias. Así las cosas, el yoga abrazaría a personas de cualquier creencia.