En el marco de su visita a México, el secretario de Estado Vaticano presidió la Eucaristía en la catedral metropolitana de México, donde insistió en que tener misericordia no implica renunciar a la propia capacidad de análisis crítico ni de abstenerse de denunciar lo que es injusto o dañino. Se trata más bien –dijo el cardenal Parolin- de mirar la realidad con corazón compasivo, “para colaborar, solidaria y valientemente, en el cambio hacia lo verdaderamente bueno para todos y para cada uno; en ello, Jesús resucitado y maestro, es nuestra guía”.

“Afrontamos tiempos desafiantes, provocados por varias ideologías y los intereses de diversa índole que parecen querer suplantar los verdaderos valores evangélicos”, expresó ayer el cardenal en la misa de apertura de la CXII Asamblea Plenaria y Encuentro Eclesial de México, en la Basílica Nacional de Santa María de Guadalupe. Concelebrada por monseñor Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey y presidente de la Conferencia Episcopal de México (CEM) y el cardenal Carlos Aguiar Retes, primado de México, la celebración contó con la presencia de los 94 arzobispos y obispos, así como de autoridades religiosas y civiles del país.

Al asegurar que es un “privilegio” celebrar este tiempo pascual “bajo la mirada de Santa María de Guadalupe”, el cardenal Parolin pidió que, a lo largo de estos días, en los que la Iglesia vive la gracia y el gozo de la Pascua de Resurrección, los creyentes abracen con la oración a toda la humanidad, por la cual Cristo Jesús ha muerto y resucitado: “Una humanidad sedienta y necesitada de las gracias del triunfo del Señor sobre la muerte y el mal”.

El Secretario de Estado Vaticano lamentó que “incontables mujeres y hombres siguen sufriendo a causa de la discriminación, de la corrupción y de la falta de justicia”, una situación de “dolor y sufrimiento”, afirmó, que llama a las comunidades cristianas a “asumir compromisos, reforzar la unidad en todos los ámbitos y a mirar y tomar opciones útiles y eficaces a fin de alcanzar el bien común”.

En este contexto, el purpurado vaticano subrayó que ante las actuales realidades que plantean desafíos nuevos y, a veces, difíciles de comprender, hay que “mantener abiertos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de dignidad”, como nos invita el papa Francisco: “Queremos ser provocados a escuchar su grito de auxilio, queremos que su grito se vuelva el nuestro”.

En su homilía el purpurado enfatizó que anunciar a Jesucristo resucitado, camino, verdad y vida, fue la encomienda del Señor a sus discípulos y, por ello, al igual que los apóstoles, invitó a hacer lo propio, especialmente en la actualidad cuando “la fatiga y el dolor tocan con fuerza las puertas de la vida” y es el Señor quien nos consuela y da la fuerza para salir adelante.

Al concluir, el cardenal Parolin pidió la intercesión de San Marcos evangelista, cuya fiesta se celebró este lunes y la de Nuestra Señora de Guadalupe, para que nos obtenga “el don de una creciente valentía y generosidad para saber mirar y procurar con vivo interés no solo lo que conviene a nuestras comunidades sino también lo que conviene a todos, al bien común, al de cada persona y al de toda la colectividad”.

La presencia del cardenal Parolin en México
La presencia del cardenal Parolin en México obedeció a dos importantes momentos en la vida de la Iglesia católica de México. Una, la consagración episcopal de nuncio para Gabón y el Congo, Javier Herrera Corona, el sábado 23 de abril en Autlán, Jalisco y un acto conmemorativo en el marco del 30 aniversario de las relaciones México-Santa Sede (1992-2002).

En la tarde del 21 de abril, el secretario de Estado vaticano, fue recibido en el aeropuerto de la capital mexicana por representantes de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de los encargados de la nunciatura apostólica, ahora vacante, y de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

El viernes 22, el cardenal Parolin mantuvo actividades de trabajo en la nunciatura apostólica, el sábado 23, un desayuno con el arzobispo de Guadalajara, cardenal José Francisco Robles Ortega; posteriormente se trasladó a Autlán para presidir la consagración de Javier Herrera Corona dándole la bula que lo designa como nuncio en los países africanos de Gabón y el Congo. El domingo 24 de abril celebró la misa del domingo de la Divina Misericordia en la catedral metropolitana de México.

El lunes 25 mantuvo un encuentro con los obispos mexicanos y por la tarde presidió la misa en basílica de Nuestra Señora de Guadalupe previo a la apertura en la sede de la CEM del Encuentro Eclesial de México en donde será ofrecida una cena por el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza.

Este martes, el secretario de Estado desayunó con el presidente López Obrador en Palacio Nacional y más tarde el encuentro académico conmemorativo de los 30 años de relaciones y del reconocimiento jurídico de las iglesias “Laicidad abierta” y “libertad religiosa, una visión contemporánea”, en el antiguo Palacio de la Escuela de Medicina. El momento académico tendrá la lectura de las conferencias en torno a la laicidad y la libertad religiosa pronunciadas por el presbítero Mario Ángel Flores Ramos, Raúl González Schmal, María Luisa Aspe Armella y Guillermo Hurtado Pérez. Tras este acto el cardenal Parolin regresará a Roma.

El 21 de septiembre de 1992 la Secretaría de Relaciones Exteriores de México y la Secretaría de Estado de la Santa Sede firmaron los acuerdos que llevaron a una relación basada en valores comunes y en acciones conjuntas para impulsar el respeto a los derechos humanos, teniendo en cuenta la importancia del catolicismo en México y los principios de laicidad y de separación del Estado mexicano y la Iglesia. La presencia del cardenal Parolín en este aniversario reviste una importancia particular dado que su labor en la delegación apostólica en México, entre 1989 y 1991, junto con el nuncio Girolamo Prigione, fue clave para el reconocimiento jurídico de la Iglesia católica un año después.+