Durante las características celebraciones rimbombantes del denominado “Mes del Orgullo gay” en muchos países de todo el mundo este mes de junio, la Iglesia católica, guiada por el Papa Francisco, ha mostrado discretamente la bienvenida a la comunidad LGBT, al tiempo que ha evitado cambios en su doctrina.

“El ministerio católico a favor de la comunidad LGBT se ha expandido astronómicamente en la última década”, dijo Francis DeBernardo, director ejecutivo del Ministerio Nuevas Vías, un programa de alcance católico destinado a promover la inclusión y la justicia para la comunidad LGBT, en un comentario al Servicio de Noticias Religiosas el pasado viernes.

La apertura de Francisco

“Las declaraciones y gestos de acogida del Papa Francisco son la principal razón de esta mayor apertura a las personas LGBT”, añadió.

Seis transexuales de diferentes orígenes culturales y sociales entraron en el Vaticano para una audiencia privada con el Papa Francisco el pasado miércoles. La reunión no estaba anunciada en la agenda diaria del Papa y fue organizada por la hermana Genoveva Jeanningros, de 79 años, conocida por su trabajo con grupos marginados, como artistas de circo, personas sin hogar y miembros de la comunidad trans.

Jeanningros, que ejerce su ministerio desde una capilla situada en una pequeña casa rodante aparcada junto a un parque de atracciones en la ciudad portuaria romana de Ostia, conoce al Papa desde su elección en 2013. Según contó al medio online italiano Fanpage, le preguntó a Francisco si podía llevar a más de una persona al Vaticano, a lo que supuestamente respondió: “Tráelos a todos”.

Uno de los trans que visitó al Papa, Alessia, dijo que el encuentro con Francisco “fue emotivo” y “se sintieron acogidos”.

“En el mes del orgullo creo que es un mensaje importante”, dijo. “Lo mejor de haber hablado con el Papa Francisco es que fue simplemente un encuentro entre personas y no centrado en nuestras diferencias”.

No es la primera vez que el Papa Francisco, que en su día trabajó como portero de discoteca en su ciudad natal de Buenos Aires (Argentina), se muestra abierto e interesado en acoger a los miembros de la comunidad LGBT. Durante la pandemia, pidió al sacristán papal, el cardenal Konrad Krajewski, que apoyara a un grupo de trabajadores sexuales trans que habían encontrado refugio en una parroquia de las afueras de Roma. El Papa ha escrito cartas de ánimo a los católicos que ministran a la comunidad LGBT en todo el mundo, y en la Pascua de 2021 invitó a una comunidad trans de Roma a reunirse con él en el Vaticano y les ayudó a vacunarse contra el COVID-19.

El Papa Francisco “ha dado valor a la gente, y su enfoque de diálogo y acompañamiento ha dado a la gente una explicación católica de cómo la inclusión LGBT puede ser auténticamente católica”, dijo DeBernardo.

Participación activa, sin cambio doctrinal

La Iglesia católica no ha hecho ningún cambio en su doctrina respecto a las personas LGBT, y según su catecismo, los actos homosexuales son “intrínsecamente desordenados.” Pero el mensaje del Papa Francisco de acogida e inclusión hacia las personas marginadas ha tenido efectos en cadena en la Iglesia católica, efectos que se han hecho especialmente evidentes durante este “Mes del Orgullo”.

Un ejemplo, dijo DeBernardo, “es la cantidad de parroquias católicas que ahora participan en desfiles y festivales del orgullo”. El Ministerio de Nuevas Vías, fundado en 1977, estaba acostumbrado a un solo evento de este tipo al año. “Ahora, la participación de las parroquias católicas en los eventos del orgullo se está convirtiendo en una parte normal de las celebraciones del orgullo, y en una parte normal de la vida parroquial católica”.