Desde que Donald Trump entró en la Casa Blanca lo hizo pensando en mantener y ampliar sus bases de apoyo. Entre ellas está el voto de evangélicos y judíos ortodoxos. Cuando el magnate habla de Israel, es a ellos a quienes se dirige. Pero a pesar de su esfuerzo, el clima social interno del país y tragedias como el tiroteo de Pittsburg pueden jugar en su contra.

Trump debe una parte importante de su triunfo en 2016 a estos dos grupos y, desde que comenzó su gobierno, ha tomado dos decisiones relevantes para esta audiencia.

Primero fue la anulación del acuerdo con Irán en mayo pasado. El Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés) establecido bajo la administración de Barack Obamajunto a Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania incluía entre otras cosas la condición de que Irán eliminara sus reservas de uranio enriquecido y redujera por dos tercios sus centrifugadoras de gas. Todo para evitar la obtención de una bomba nuclear por parte de Teherán,a cambio de que Estados Unidos levantara las sanciones económicas al país.

Israel se opuso fuertemente al acuerdo y, cuando Trump llegó al gobierno, inició los pasos necesarios para desmantelarlo.

Le segunda concesión del magnate fue trasladar la embajada de Estados Unidos en Israel a Jerusalén, como un signo y reconocimiento implícito de la capital del estado judío.

Pero en paralelo a estas concesiones, el país ha vivido un clima social y racial complejo, con tragedias como Charlottesville y Pittsburg, que han dejado claro que el antisemitismo sigue vivo en la nación. Los principales críticos del presidente han ido más lejos y lo han culpado por avivar este clima social.

La esperanza de la Casa Blanca es que este martes la estrategia pro Israel de resultado y el partido del presidente no pierda el Congreso a manos de los demócratas en las elecciones legislativas, para continuar con la agenda que ha implementado hasta ahora. ¿Tendrá ese voto de confianza por parte de evangélicos y judíos ortodoxos?

Quiénes son

Judíos y evangélicos ven la política y su afiliación a los partidos de una forma radicalmente distinta.

En la elección de 2012 un 69% de los judeoamericanos votó por Obama, mientras un 30% se inclinó por Mitt Romney. En 2016 la tendencia se mantuvo con 71% por Hillary Clinton versus un 24% por Trump.

Entre los evangélicos cristianos blancos las proporciones fueron inversas: hubo un 21% de apoyo hacia Obama y un 78% para Romney, mientras en 2016 sólo un 16% apoyó a Clinton y un 81% a Trump, según datos de Pew Research Center.

Los evangélicos son cerca de un 25% de la población adulta en Estados Unidos, mientras en el caso de los judíos el número es ostensiblemente más bajo, con sólo el 2%.

“Cuando analizamos la composición religiosa del electorado es difícil predecir su comportamiento. Según nuestros análisis previos de las elecciones y en años de comicios presidenciales, los componentes religiosos y tendencias entre los votantes se han mantenido relativamente estables y han continuado en la misma dirección”, aseguró a Univisión Noticias Elizabeth Sciupac, investigadora de Pew Research Center.

Pro Israel

La anulación del acuerdo con Irán y el traslado de la embajada de Estados Unidos en Israel a Jerusalén han sido dos movimientos fuertes en la política exterior e interior estadounidense, pero según expertos en el voto judío, fueron señales equivocadas e inútiles en comparación con el clima antisemita en el país.

Según Ira Sheskin, experto en el voto judío y profesor de la Universidad de Miami, en el caso de los judíos, esas señales sólo son útiles cuando se trata de los ortodoxos y conservadores, pero la mayoría de los judíos continúa siendo demócrata.

“Existe consenso en la comunidad de que la embajada debe estar en Jerusalén, pero por ahora moverla realmente no cambia nada y no ayudó en nada. Lo que quieren ver es que los israelitas y palestinos hagan la paz. Trump tiene a esta base de votantes que quiere mantener felices y eso incluye un gran número de evangélicos cristianos que son muy pro Israel y a favor de trasladar la embajada a Jerusalén”, dijo a Univisión Noticias.

Según Kenneth Wald, profesor de ciencia política y de cultura judeoamericana de la Universidad de Florida, la reciente tragedia de Pittsburg es una señal más de un ambiente político y social incitado por Trump que preocupa a los votantes judíos.

“Creo que los eventos en Pittsburg son los últimos en una tendencia que venimos viendo desde 2017 y ha elevado la preocupación dentro de la comunidad. Ven a la actual administración negándose a dejar de lado a sus seguidores de grupos extremos, lo que en general reforzará las preferencias hacia los demócratas”, aseguró a Univisión Noticias.

La expectativa de Wald “es que los judíos voten por los demócratas en una proporción de 3 a 1 el próximo martes. Ese es el patrón consistente que hemos visto desde los noventa”, explicó.

Sheskin coincidió con la predicción. “Pienso que el martes la mayoría del voto judío americano apoyará a los demócratas. Creo que Trump es la amenaza más grande para los estadounidenses que he visto en décadas”, comentó.

Evangélicos

En el caso del voto evangélico las predicciones de expertos son diferentes. Según Sciupac su voto y tendencia política han sido consistentes.

“Tenemos una variedad de encuestas, cuatro en este año. 71% de ellos respalda la gestión del presidente. No sorprende si vemos la afiliación de partido entre este grupo. Los evangélicos protestantes blancos registrados para votar se han identificado consistentemente con el Partido Republicano por décadas”, explicó.

El reverendo Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional de Líderes Cristianos Hispanos (NHCLC, por sus siglas en inglés), enfatizó que el tema del aborto es crucial entre los votantes evangélicos y una de las razones fuertes por las que se identifican con el partido del presidente.

Según el pastor, el Partido Demócrata ha cambiado su retórica en este tema y eso ha empujado a más evangélicos hacia las filas de republicanos. El presidente, además, ha empujado la agenda de contrarios al aborto.

“Los evangélicos también queremos reconciliación racial, justicia social, terminar con la pobreza. Hay muchos aspectos en que los demócratas suenan bien con los evangélicos, pero el cambio de retórica proaborto ha sido algo muy extremista”, explicó a Univisión Noticias.

Rodríguez cree que probablemente los latinos evangélicos no saldrán a votar en la elección de mitad de periodo. “Yo quiero que la gente participe, cada voto cuenta, pero lo que he visto y las conversaciones que he tenido con líderes en el país, me indican que el tipo de extremismo que ha tomado el Partido Demócrata en torno al aborto los va a desincentivar”, concluyó.