‘La Biblia y su mensaje: Levítico, Números y Deuteronomio’, por Timoteo Glasscock y Pedro Puigvert

¿Qué clase de vida cristiana puede ser la del miembro de Iglesia, sea hombre o mujer, que sólo sepa que hay un libro que se llama Biblia, sin conocer nada de su contenido?

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La Unión Bíblica es una entidad cristiana evangélica con un alto cometido: fomentar la lectura y el estudio personal de La Biblia. Nada contribuye más a la formación espiritual de una persona que el conocimiento y práctica de La Biblia. Los líderes evangélicos catalanes que se impusieron esta tarea, primero con Notas Diarias y más tarde con La Biblia y su Mensajehan contribuido a hacer escuela enseñando a través de las letras las verdades bíblicas que ellos conocen. Lo están haciendo admirablemente, llegando a miembros de Iglesias a fin de prepararlos para toda buena obra y alcancen a ser idóneos para transmitir a otros los conocimientos recibidos.

Este es un tema que se discute desde siglos atrás. ¿Dónde deben prepararse los hombres y mujeres que deseen adquirir conocimientos avanzados de La Biblia? ¿Han de internarse forzosamente en un Seminario, un Instituto o en una Escuela de la Biblia? ¿Y si no pueden hacerlo o no quieren desvincularse durante años de sus trabajos o estudios seculares? Desengañémonos, seamos lógicos; sin despreciar a esas instituciones, la mejor escuela de aprendizaje debe ser la propia Iglesia. Puede ocurrir, y de hecho ocurre con más frecuencia de la deseable, que el ministro o los ministros de culto no tengan tiempo o no quieran hacerlo de preparar estudios algo más profundos que el sermón dominical para formar a los miembros en el conocimiento de la Sagrada Escritura. Decía Gabriela Mistral: “Señor, tú que me enseñaste, perdona que yo enseñe”. Es un poema. Los líderes de Iglesias deberían plantear el tema de otra manera: “Señor, tú que me enseñaste, ayúdame a enseñar”. ¿Qué clase de vida cristiana puede ser la del miembro de Iglesia, sea hombre o mujer, que sólo sepa que hay un libro que se llama Biblia, sin conocer nada de su contenido?

Para evitar esto se fundó La Biblia y su Mensaje. No pide que la persona asista a clases presenciales. Se acerca a ella y sólo reclama un tiempo disponible, a cualquier hora, para que sin salir de su casa se concentre en el estudio de los comentarios que les lleguen.

Hasta ahora La Biblia y su Mensaje ha producido, editado y puesto a disposición de los estudiantes 28 comentarios a libros de la Sagrada EscrituraGénesis, Éxodo, Josué, Segundo de Samuel, primero de Reyes, segundo de Crónicas, Esdras, Job, Salmos, Proverbios, Cantar de los Cantares, Isaías, Lamentaciones, Mateo, Marcos, Juan, Hechos, Romanos, primera y segunda a los Corintios, Gálatas, Efesios, Colosenses, primera de Tesalonicenses, Filemón, primera de Juan y Apocalipsis.

Aquí escribo sobre tres libros del Pentateuco.

Timoteo Glasscok dedica 50 páginas a comentar el Levítico y otras tantas a Números. Glasscok pertenece a esas generaciones de buenos misioneros que nos mandó el Reino Unido y supieron enraizar en esta España plural, como Trenchard, como Biffen, como Park, como tantos otros.

Glasscok es licenciado en Derecho. En sus clases y escritos aboga a favor de Dios. Ejerce como anciano (de cargo, no de edad) en una Asamblea de Hermanos, a la vez que enseña como profesor en la Escuela Evangélica de Teología y Proyecto Efeso en Cataluña.

El pueblo judío cruza los desiertos de la Historia en marcha hacia la tierra prometida. Avanza en contacto con culturas y religiones extranjeras. Hacia falta un eje de espiritualidad para la adoración al aire libre. Así surge el Levítico y las leyes que contiene. Glasscok comenta versículo por versículo los 27 capítulos que tiene el libro. El Levítico no refleja la alegría, por ejemplo, de El Cantar de los Cantares. Pero Glasscok se revela aquí como un gran maestro de la Biblia y sus comentarios son perlas cultivadas y ráfagas de luz.

Concluido el comentario de Levítico, Glasscok emprende la misma tarea con Números, cuarto libro de la Biblia. Para Glasscok, “la historia que narra este libro abarca un período de unos 38 años. Dice que mientras Levítico es prácticamente un libro legislativo, Números, a semejanza de Éxodo, combina la historia con los pronunciamientos de carácter legal”.

Pedro Puigvert, a quien conozco desde los tiempos en los que yo estudiaba a los pies de Ernesto Trenchard en Barcelona, es uno de los líderes más destacados que tiene el protestantismo español en nuestros días. Es escritor, periodista, director de la revista Síntesis, ex secretario General de Unión Bíblica, actual presidente y profesor de tecnología en el Instituto CEEB-EBE, establecido en Barcelona, calle Valencia.

Además del libro que estoy comentando es coautor de Cómo llegó la Biblia hasta nosotros y autor en solitario de Cómo conocer la Biblia y de Comentarios al Evangelio de Juan y al libro de Los Hechos.

A pesar de ser un líder consolidado, su modestia le ha impedido exponerse de continuo en público y buscar los primeros puestos. Puigvert es muy querido en la Asamblea de Hermanos donde colabora como anciano (de cargo).

Cuando Puigvert inicia el comentario al libro de Deuteronomio aclara que el autor no se limita a repetir las leyes contenidas en los cuatro libros anteriores del Pentateuco, sino que hace exposición de los mismos “para que la generación que había nacido en el desierto tuviera conocimiento de sus privilegios y responsabilidades como pueblo de Jehová”.

A partir de aquí Puigvert sigue el estudio marcado por La Biblia y su Mensaje y explica, versículo tras versículo desde el primero al último de Deuteronomio.

Los comentarios en este volumen de Glasscok y Puigvert amplían el campo del conocimiento teológico y son puntos de vista nuevos, bien elaborados, que permiten entrar a estos tres difíciles libros con mayor respeto y aprecio.