Crecer en la fe y en la solidaridad. La vida en medio de la pandemia

El Covid-19 desembarcó en América Latina muy lentamente. La manera como cada país lo ha ido enfrentando tiene aciertos y desaciertos. Vatican News entrevista a Hugo Hernández y Karla Velásquez, quienes comparten sus vivencias de la cuarentena.

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Hugo Hernández, es médico y trabaja en la red del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, institución que atiende fundamentalmente la salud de los trabajadores del sector formal.  Se trata de cerca de novecientas mil personas cotizantes, según datos del propio gobierno. Por otro lado, la economía salvadoreña ha mostrado, desde el año 2000, un crecimiento del 2%, un dato considerado bajo en relación a los otros países de la región centroamericana.

¿Medidas eficaces?

Entrevistado por Vatican News, el doctor Hugo Hernández, afirma que el manejo de la pandemia no tiene una sola lectura: “ha tenido aciertos y desaciertos”. Él recuerda que el gobierno de El Salvador fue uno de los primeros en adoptar medidas tempranas para enfrentar el Covid-19, sin embargo, estas decisiones han tenido un costo para la economía del país.

Sobre este tema expresa: “Personalmente espero que las medidas tempranas que se han tomado muestren su resultado en las próximas semanas, si la tendencia es a la disminución o desaparecimiento del virus. De lo contrario, puede ocurrirnos lo que ha sucedido en otros países, donde el número de contagiados ha crecido rápidamente, de manera que desborda los sistemas de salud”.

Hernández reconoce que la pandemia tomó por sorpresa al país porque primero “no estábamos preparados” y segundo, “los países como el nuestro lo que pueden hacer para enfrentar estas situaciones sanitarias es bien poco”. La inversión en salud ha sido muy limitada en las últimas décadas.

La pandemia cuestiona el estilo de vida consumista

Después de casi tres meses de vivir en estado de emergencia sanitaria, el doctor Hernández subraya que “si bien la pandemia ha traído muchos efectos negativos, también hemos ido descubriendo otras cosas positivas que hemos ido aprendiendo, como aquellas cosas que realmente son importantes para nuestras vidas y por las que uno debe preocuparse. Esto se contrasta con esa otra visión mercantilista que nos lleva al consumo y que nos hace personas para consumir y gastar nuestros ahorros. Creo que hemos aprendido a valorar las cosas que realmente importan”.

Una oportunidad para aprender

Además de repensar nuestros hábitos de consumo, el médico ve en este tiempo de emergencia una oportunidad para aprender a hacer cosas nuevas. Nos cuenta una anécdota: “Por ejemplo, a nivel mundial se han incrementado los panaderos aficionados, -como yo, que he ido aprendiendo muchas cosas nuevas en estos días. Si bien un país como el mío que cuenta con recursos bien limitados y que esto reduce lo que el sistema de salud puede ofrecer a los usuarios, considero que hay cosas y experiencias positivas que surgen de las mismas limitaciones, como, por ejemplo, en aquellas personas que estén preparadas para hacerlo, aprender a desechar aquellas cosas que no nos son necesarias como sociedad. Esta oportunidad no sólo es para nosotros, sino para toda la humanidad”.

El miedo no es un buen consejero. Luchar contra la enfermedad sí

Hernández expresa una actitud novedosa de parte del personal sanitario hacia los pacientes que han sanado. Cuenta que muchos de ellos llegan a los hospitales cargados con muchos miedos: “miedo a contraer el virus, miedo a salir de casa y ser contagiado miedo a quedar hospitalizados, pero con el personal vemos cómo esos temores van quedando atrás cuando los pacientes salen recuperados y expresan el deseo de seguir viviendo. Nosotros, los acompañamos hasta la puerta y les dábamos un aplauso porque han vencido después de librar la batalla por la salud. Al verlos salir, nos unimos a su alegría”. Luego aclaró: “Tengo que decir que no es costumbre del gremio de salud despedir a los pacientes curados de esa forma. Sería un símbolo bonito fomentar que todo el mundo salga feliz de los hospitales”.

Un gesto para afirmar que algo está cambiando

Hay muchas anécdotas que contar, una de las más curiosas es, entre todos los miedos de la gente por contraer el virus, por no salir, por estar hospitalizados, con el personal de salud, a pesar de tener temores,  al ver que los pacientes van dejando los hospitales, ya curados, expresamos el deseo de seguir buscando la vida, y cómo el personal aplaude a los pacientes que han vencido después de librar la batalla por su salud y se van con un aplauso, porque se trata de la visita de gente que ha luchado y por eso son importantes porque han logrado mantener sus vidas y al verlos salir, nos unimos a su alegría.

“Tengo que decir que no es costumbre del gremio de salud despedir a los pacientes curados de esa forma. Sería un símbolo bonito fomentar que todo el mundo salga feliz de los hospitales”, afirmó el doctor Hernández. El aprendizaje de un gesto de humildad en medio de la lucha por salvar vidas.

Crecer como cristianos en medio de la pandemia

Karla Velásquez dejó de trabajar con el anuncio de la cuarentena obligatoria. Ella, su esposo y sus dos hijos comenzaron una experiencia nueva en la que se conjugaron las limitaciones y la novedad. Por eso define este tiempo como “algo extraño, fue un corte brusco en relación a eso que llamábamos normalidad”.

Karla se considera dichosa por tener una visión positiva de la vida, heredada de su familia: “en mi familia fueron bastante positivos y me fueron dando el ánimo para sentir las cosas diferentes”. Y ella misma constata que la diferencia se muestra ahora que la etapa de encierro obligatorio ha pasado: “En este momento en que vamos saliendo de la cuarentena salgo con otra mentalidad, tratando de ver las cosas positivas, con mucho más amor para mi familia”.

Karla Velásquez considera que la clave de esta visión positiva está en cómo enfrentamos el tiempo del que disponemos. En el caso de la cuarentena se disponía de todo el tiempo para estar en casa. Ella cuenta que “En este tiempo me di a la tarea de descubrirme y a descubrir algunas cosas que a mí me gustaban. Trabajo en restaurantes y todo el tiempo que he trabajado, no había cocinado para mi familia. Para mí esto fue reconfortante saber que estaba contribuyendo con poco y con mucho. También floreció en mí el deseo de leer”.

Experimentar la cercanía de Dios siempre ha jugado un papel importante en su familia: “A pesar de tener encima esta enfermedad, doy gracias a Dios por la salud. Agradezco tener a mi mamá, que es una terapeuta y gracias a Dios tenemos esa herramienta. Me ha ayudado un montón a renovarme como persona. Ella piensa que uno no debe quedarse en el mismo lugar, uno tiene que renovarse y aunque este tiempo pareciera tedioso, ha sido renovador, ha habido crecimiento.